Científicos logran rejuvenecer la batería de un coche eléctrico mediante a una inyección de moléculas

Descubren una molécula capaz de extender la vida útil de las baterías de iones de litio hasta 12.000 ciclos, reduciendo residuos y mejorando su rendimiento.
Las baterías de iones de litio han revolucionado el mundo del transporte y la tecnología, pero su degradación con el tiempo sigue siendo un problema clave. Ahora, un equipo de investigadores en China ha desarrollado una innovadora solución que podría extender su vida útil de manera significativa.
Mediante la inyección de una molécula específica en el electrolito de baterías desgastadas, han logrado multiplicar por ocho su capacidad de recarga, ofreciendo una alternativa más sostenible y eficiente.
Las baterías de iones de litio son esenciales en dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos, pero su deterioro es inevitable. A medida que se utilizan y recargan, los materiales internos pierden eficiencia y la batería deja de almacenar energía de forma óptima.
Hasta ahora, la única solución era reemplazarlas, generando desechos electrónicos y aumentando los costos para los usuarios. La posibilidad de rejuvenecerlas representa un avance clave tanto para la industria como para el medioambiente.
El reto de la degradación de las baterías

El estudio, publicado en la revista Nature, demuestra que el equipo de investigación diseñó una molécula capaz de integrarse en el electrolito de la batería sin afectar su estabilidad ni funcionamiento.
Para encontrar la candidata ideal, utilizaron inteligencia artificial para analizar múltiples compuestos químicos con el potencial de restaurar la capacidad de las celdas degradadas. Finalmente, identificaron la molécula LiSO2CF3 como la solución óptima.
Esta molécula se destaca por su compatibilidad con los materiales existentes en la mayoría de las baterías de iones de litio y por su bajo costo de producción, lo que la convierte en una opción viable para su implementación a gran escala.
El procedimiento para recuperar las baterías es sorprendentemente simple, se inyecta la molécula en el electrolito de la batería y se deja actuar. Durante el proceso, se libera una pequeña cantidad de gas, señal de que los componentes internos están restaurándose. Tras esta intervención, la batería puede volver a cargarse y usarse como si fuera nueva.
Las pruebas realizadas demostraron resultados impresionantes, ya que las baterías que originalmente tenían un ciclo de vida de 1.500 recargas, lograron extender su funcionamiento hasta 12.000 ciclos. Esto significa una prolongación de su uso de varios años, reduciendo la necesidad de reemplazo y los residuos electrónicos.
Impacto ambiental y económico
Este avance no solo representa un beneficio directo para los usuarios de dispositivos electrónicos y coches eléctricos, sino que también tiene implicaciones ecológicas importantes.
La reducción en la fabricación y el desecho de baterías disminuye el impacto ambiental y el consumo de recursos naturales como el litio y el cobalto. Además, alargar la vida útil de las baterías reduce la demanda de extracción minera, un proceso que conlleva daños ecológicos y altos costos energéticos.
Desde una perspectiva económica, esta tecnología podría traducirse en un ahorro considerable para consumidores y empresas. Al no ser necesario reemplazar baterías con tanta frecuencia, los costos de mantenimiento de los vehículos eléctricos disminuirían, favoreciendo una mayor adopción de esta tecnología.
El descubrimiento de esta nueva técnica de rejuvenecimiento de baterías podría cambiar las reglas del juego en la industria energética. Aunque aún queda trabajo por hacer para perfeccionar el método y garantizar su implementación a gran escala.