Recomiendo el Vivo X300 Pro a todo viajero que no quiera perderse ni un detalle de sus aventuras por su cámara de altos vuelos

El Vivo X300 Pro brilla por su rendimiento, aunque es su cámara lo que le hace diferente. Sobre todo, si tenemos en cuenta que es convertible e incluye un telefoto que se acopla.
Vivo X300 Pro

El Vivo X300 Pro destaca por su cámara y rendimiento. Es perfecto para aquellos que busquen un Android diferente que exprimir al máximo
Valoración
Nota 92
El Vivo X300 Pro es un dispositivo muy completo, con un rendimiento excepcional y una batería que podría mejorar, aunque, como está enfocado a la fotografía, saca un 10 en ese apartado: imágenes naturales, detalladas y un modo noche deslumbrante.
Lo mejor
- Diseño estilizado y antimanchas.
- Vives la fotografía como no lo habías hecho antes.
- OriginOS le sienta muy bien.
Lo peor
- La batería puede mejorar.
- El kit fotográfico es distintivo, pero caro.
He probado el Vivo X300 Pro durante unas semanas y tengo claro que es mi compañero de viajes perfecto. Me lo demuestran su diseño sofisticado y su rendimiento, pero, sobre todo, la calidad de las fotografías que es capaz de hacer, además de que se puede convertir en una cámara de fotos tradicional.
Llevaba tiempo sin utilizar un móvil de Vivo y, cuando este llegó a mis manos, recordé lo mucho que me gustó el Vivo X80 Pro, el primero que probé de la marca. Mucho ha llovido desde entonces, pero creo que, a pesar de eso, ha sabido mantener (y mejorar) lo que es marca de la casa: su cámara.
El Vivo X300 Pro es perfecto para ir más allá de lo que buscas en cualquier fotografía. Eso significa que vas a tener realismo, nitidez y brillo, pero también un increíble grado de detalle, incluso en las tomas de mayor distancia. Es en ellas donde se lleva todos los premios.
¿Merece la pena comprar el Vivo X300 Pro?
En mi opinión, sí. Es uno de los móviles que más me ha gustado trastear y no solo es una propuesta diferente por el kit de fotografía que le acompaña. Sin él también vas a poder hacer unas fotos increíbles, pero con la particularidad de que puedes montar una cámara como las de antes en cuestión de segundos.
A pesar de esa versatilidad en el apartado de fotografía, no es tan brillante como otros de su gama en cuestión de rendimiento y entiendo que el precio pueda ser una barrera importante a la hora de hacerte con él: asciende a unos ya nada sorprendentes 1.399 euros el terminal solo, 200 euros más si se le añade el photo kit.
En ese rango de precios ya se mueven otros móviles, como el también recién presentado Oppo Find X9 Pro o las versiones avanzadas de iPhone. Una vez más, todo es cuestión de gustos... y de tu economía.
Vivo X300 Pro, análisis y opinión:
He probado durante varias semanas el Vivo X300 Pro esta es mi opinión.
Características del Vivo X300 Pro
| Vivo X300 Pro | |
|---|---|
| Pantalla | LTPO de 6,78" |
| Procesador | MediaTek 9500 |
| GPU | N.D. |
| Memoria RAM | |
| Almacenamiento | 256 y 512 GB |
| Cámaras principales | Cámara principal: 50 MP ZEISS Sony LYT-828, f/1.57, 24 mm |
| Cámara frontal | 50 MP, f/2.0, 92º |
| Batería | 5540 mAh BlueVolt |
| Sistema operativo | OriginOS 6 |
| Conectividad | WiFi 7 |
| Dimensiones y peso | 161.98 x 75.48 x 7.99 |
| Extras | AI SuperLink |
| Precio | Smartphone: 1.399 euros |
Diseño y conectividad: agradable a la mano y también abarcable
A simple vista, podemos decir que el Vivo X300 Pro es un móvil grande y robusto. Va más allá del palmo de la mano debido a que cuenta con una pantalla de hasta 6,78 pulgadas, pero se abarca lo suficientemente bien como para que no te quieras despegar de él en todo el día.
Que sea agradable de llevar de un sitio a otro no solo depende de su peso, ya que es relativamente ligero con sus 226 gramos, sino también de sus bordes, que recuerdan inevitablemente a los de los iPhones de anteriores generaciones.
De ellos también hereda una característica que todos adoramos, y hablo a nivel de usuaria, que no es otra que el tacto sedoso de su trasera y el acabado mate. En mi caso, he utilizado para las pruebas el de color blanco, aunque reconozco que el resto de variantes son igual de vistosas y elegantonas.
Los bordes, con cantos rectos de aluminio, tampoco registran huellas, lo que puede ser un buen aliciente para los que les suden las manos, siempre que no toqueteen el módulo de cámara, que incluye en el centro el logo de ZEISS y es bastante amplio, circular y sobresaliente. Esto significa que es necesaria una funda para que no cojee sobre una superficie plana.
Sobre la pantalla, más allá de su tamaño, conviene comentar que ofrece suficiente brillo para no sufrir en condiciones de mucha luz, además de que garantiza una experiencia fluida gracias a su tasa de refrigeración de 120 Hz. También, completa, debido a que los marcos son finísimos, para darle todo el protagonismo al panel y al contenido.
Este no solo se va a ver bien, sino que también se va a escuchar de fábula, porque dispone de un sistema de altavoces estéreo que se comporta bastante bien, sin estridencias ni ruidos ni vibraciones incontrolables entre agudos y graves.
A nivel de conectividad, nada sorprendente para la gama y el precio de este smartphone. Tiene soporte para WiFi 7, Bluetooth 6.0, 5G y NFC, entre otras capacidades. Se carga a través de su puerto USB-C, con un cable que sí viene incluido en la caja, pero no su enchufe. Lo dicho, nada nuevo.
Rendimiento y batería: un pelín más de autonomía y sería perfecto

El Vivo X300 Pro es un móvil equilibrado, que tiene algunos aspectos en los que brilla y otros en los que es algo más humilde. Es en este donde hay que sacarle algún que otro fallo. No es que sean muy graves, pero sí que podría mejorar en el apartado de la batería.
El dispositivo monta una batería de 5440 mAh, una capacidad que se queda un poco corta si lo comparamos con el Oppo Find X9 Pro (sus 7000 mAh no tienen rival actualmente), aunque está a la altura de otros smartphones de gama media alta.
Que sea una batería algo justa no significa que sea mala, pero hubiera esperado un poco más tratándose de un smartphone que supera por mucho los 1.000 euros, aunque por un poco menos puedes tener en tu bolsillo el Google Pixel 10 Pro, con sus 5200 mAh.

En cualquier caso, tarda más de un día en llegar a cero y, cuando lo hace, se carga con bastante rapidez. Con un cargador de 67W llega al 33% en media hora y emplea una hora para alcanzar un 77% de su capacidad. A la hora de descargarse, además, puedes trastearlo sin miedo a saltos bruscos de batería.
En cuanto al rendimiento, he de decir que no he notado que se calentase demasiado en tareas algo más exigentes, como hacer fotografías o al pasar los benchmarks. Tampoco en videojuegos, aunque sí que sube un poco la temperatura, ya que su chip, el MediaTek Dimensity 9500, es bastante exigente.
De cara a la multitarea, no vas a tener ningún problema para pasar de una app a otra, para abrir y cerrar pestañas del navegador, ventanas, cerrar un servicio (el que sea, desde Apple Music hasta YouTube) y regresar a su interfaz en cuestión de segundos. En definitiva, fluidez absoluta y ningún tirón inesperado.
Y, hablando de software, llegamos a su sistema operativo. No está de más recordar que esta es la primera familia de Vivo que viene con la OriginOS, que anteriormente solo llegaba a los dispositivos que se lanzaban en China. En el resto de países, incluido España, se estrenaban con la capa de personalización FuntouchOS.
Con este cambio, la marca pretende unificar la experiencia y hacer llegar las actualizaciones de software con menor distancia temporal entre el país asiático y las demás regiones. Si bien es pronto para saber cuál será su procedimiento, no lo es para comentar las primeras impresiones de este SO.
Personalmente, me gusta mucho, porque tiene un formato muy dinámico y brillante, pero creo que también me cuadra porque se da un aire nada discreto a Liquid Glass, el lenguaje de diseño de software que ya tienen los últimos dispositivos lanzados por Apple. Entre ellos, el iPhone Air y los iPhone 17 Pro y Pro Max.

Aunque en un principio fui reticente a esta propuesta, porque su diseño translúcido favorece muy poco la legibilidad en algunas de las aplicaciones nativas de la marca de la manzana mordida, me he acabado acostumbrando. Hasta el punto de que hoy me parece uno de los sistemas operativos más elegantes y vanguardistas del momento.
Puede que por eso no me haya costado nada pasar de mi smartphone personal, que es el iPhone 17 Pro, a este terminal Android. En algunos aspectos, de hecho, el sistema es prácticamente idéntico. Hablo del menú desplegable de accesos directos, la interfaz de desbloqueo con número PIN e, incluso, los widgets.
Un detalle único que no he visto en otros móviles, ni iOS ni Android, y que sí tiene el Vivo X300 Pro es que puedes personalizar lo que aparece en la pantalla como lector de huella dactilar. Si estás cansado del habitual círculo donde hay que colocar el dedo, puedes poner en su lugar el emoticono que más te guste. Pasa desapercibido, sí, pero es un nivel de personalización más que merece su reconocimiento.
Cámaras: si te pierdes algún detalle del paisaje es porque quieres
Es curioso que, con tan solo unos días de diferencia, dos empresas competidoras, como son Vivo y Oppo, hayan lanzado dos móviles con ciertas similitudes, que también apoyan el espíritu de la fotografía tradicional con teleobjetivos físicos que se acoplan en la parte posterior del dispositivo.
No he tenido la oportunidad de probar el de Oppo, pero sí el de Vivo y diré que, aunque puede ser un armatoste si prefieres sacarle el máximo partido (me refiero a hacer fotos con el kit de fotografía, que se puede comprar aparte), es bonita la sensación de volver a las cámaras del pasado.
Antes de comentarlas, conviene recordar cuál es la configuración de cámaras del Vivo X300 Pro:
- Cámara principal: 50 MP, ZEISS Sony LYT-828, f/1.57, 24 mm
- Gran angular: 50 MP, JN5, f/2.0, 15 mm
- Telefoto: 200 MP, ZEISS APO, f/2.67, zoom óptico 3.7x, 85 mm
- Cámara frontal: 50 MP, f/2.0, 92º
Con el Modo retrato tengo opiniones encontradas. Es uno de los apartados que más critico habitualmente, porque en la mayoría de móviles me resultan demasiado artificiales. Es cierto que el Vivo X300 Pro ofrece multitud de opciones en este formato (Blanquear, Cara frontal, Fluido, Radiante...) y, de todos ellos, he utilizado sobre todo el que se supone que es más natural, que es el Realista.
También tiene diferentes valores de efecto bokeh, como Sonnar o Cinematic. En este caso, no recomiendo activar otro que no sea el Natural, porque hace lo que dice su nombre. De lo contrario, tus retratos van a parecer más dibujos que fotografías.
Eso, al menos, es lo que me ha pasado a mí, aunque he obtenido mejores resultados de contraste entre fondo y sujeto cuando yo iba vestida con colores similares a lo que tenía detrás que cuando había una diferencia amplia entre yo y el fondo. Por ejemplo, vestida de negro en un templo donde abundaba el color rojo.
El gran angular, en cambio, me ha convencido por completo. Al contrario que en otros terminales, donde se muestran unas curvas insoportables en las esquinas, este móvil de vivo amplía el campo de visión sin distorsionarlo y es igual de eficiente en condiciones de luz natural como en espacios más oscuros.
Porque el skyline de Shanghái es famoso por su belleza pero, a partir de ahora, también porque queda de lujo con el Modo noche activado. A decir verdad, es con el Modo paisajes y noche, que combina diferentes modos en una única opción. Entre ellos, Astro, Paisaje y Panorámica.
No hay escenario que se le resista a este botón, que, curiosamente, no solo ha aclarado el cielo cuando lo he activado, sino que también le ha dado un tono un poco apocalíptico. No es que le siente mal a la Torre Perla Oriental, pero me sigo quedando con el modo normal.
He de decir que el zoom también me ha fascinado aun habiendo oscuridad. De verdad que hacía tiempo que no conseguía fotos tan buenas y con tanto detalle con los diferentes aumentos predeterminados que ofrece (x2, x3,5, x10). Incluso forzando al smartphone a alcanzar valores que superan el x20... los defiende con buenos resultados. Chapeau.
Ahora bien, cuando más me ha encantado este smartphone ha sido en exteriores y con buena luz. Ahí no me he perdido ni un solo detalle de lo que tenía enfrente... hasta el punto de que he encontrado cosas que ni mis ojos ni mis gafas graduadas habrían alcanzado a descubrir.
Porque todo templo chino alberga una belleza insuperable y si hablamos del Templo del Buda de Jade ya nos vamos a un monumento de un valor incalculable. El problema habitual en este tipo de emplazamientos es que hay tanto que ver que, con toda probabilidad, se te escape algo.
No cabe duda de que con la variedad de aumentos que permite este móvil no es necesario echar mano del kit fotográfico, aunque este ayuda a vivir la experiencia fotográfica como merece. Está compuesto por una carcasa de plástico con una patilla para sostener el dispositivo, una correa trenzada, tres embellecedores, un módulo para incrustar el telefoto y el objetivo.
Tenerlo a mano y no utilizarlo es un crimen y, por eso, probé a fotografiar las pequeñas estatuillas doradas que se colocan sobre estos templos. Como resultado con las diferentes opciones que plantea el teleobjetivo ZEISS de 200 MP (de 200 mm a 1.600 mm), he obtenido unas vistas privilegiadas que me han demostrado que sí, este añadido al Vivo X300 Pro era muy necesario.

Noelia Murillo
Redactora
Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.










