Científicos advierten sobre el peligro de cargar el coche eléctrico en casa: "Debemos abandonarlo"

Cargar el coche eléctrico en casa durante la noche podría colapsar la red eléctrica y aumentar las emisiones si no se cambia el modelo actual de recarga.
La era del transporte eléctrico se está haciendo realidad, al ser la clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y por eso, cada vez son más los conductores que apuestan por los coches eléctricos. Sin embargo, un nuevo estudio advierte que seguir cargándolos en casa, especialmente por la noche, podría poner en riesgo los avances logrados en sostenibilidad.
Investigadores de la Universidad de Stanford proponen cambiar por completo el modelo de carga. "Debemos abandonarlo", alertan. Actualmente, millones de personas conectan su vehículo en casa al final del día, buscando comodidad. Pero esta práctica, lejos de ser inocua, está sobrecargando la red eléctrica en las horas punta.
El estudio señala que si no se modifica esta tendencia, la demanda energética durante la noche podría dispararse hasta en un 25% en algunas regiones. Para cubrir esa demanda, haría falta usar fuentes como el gas natural, lo que iría en contra de los objetivos climáticos.
La importancia del cuándo y del dónde para cargar el coche eléctrico
La solución que recomiendan los científicos pasa por un cambio en el horario de carga, y moverla a las horas del día en las que hay más disponibilidad de energía solar. Esto aliviaría la presión sobre la red y permitiría aprovechar mejor las energías renovables, explican en The Brighter Side.
Según los expertos, si no se ajustan los hábitos de carga, la popularización de los vehículos eléctricos podría volverse un problema más que una solución.

Uno de los principales errores en la planificación actual es asumir que la carga doméstica es suficiente. Sin embargo, los conductores muestran preferencias complejas que cambian según el estilo de vida, el lugar de residencia o el trabajo. El informe recalca que hay que dejar de centrarse solo en el número de cargadores públicos y comenzar a pensar estratégicamente en los hábitos de carga reales.
Los investigadores apuntan que establecer tarifas que premien la carga durante el día y facilitar la instalación de cargadores en los lugares de trabajo puede marcar la diferencia. A medio plazo, este enfoque permitiría reducir la necesidad de grandes inversiones en almacenamiento energético o nuevas centrales eléctricas.
El estudio pone de ejemplo a California, uno de los estados más ambiciosos en políticas verdes. Durante las horas centrales del día, genera un excedente de energía solar que muchas veces se desperdicia. Si esa energía se destinara a cargar coches eléctricos, se conseguiría una doble victoria, menos emisiones y menos estrés para la red.
Además, los modelos de carga diurna reducirían la dependencia de tecnologías contaminantes y disminuirían el coste global del sistema eléctrico. Pero para lograrlo, se requiere una fuerte coordinación entre políticas públicas, empresas y usuarios.
Un cambio de mentalidad necesaria hacia una carga más inteligente
Muchos conductores todavía asumen que cargar su coche eléctrico en casa es la opción más lógica. No obstante, los datos muestran que este hábito puede resultar contraproducente a gran escala. Cambiar esa mentalidad no será fácil, pero los incentivos económicos y una mejor infraestructura en el trabajo pueden motivar la transición.
La profesora Inés Azevedo, también autora del estudio, subraya que la electrificación del transporte solo funcionará si se adapta a las capacidades reales de la red. Sin un cambio en los patrones de carga, podríamos encontrarnos ante un cuello de botella energético difícil de resolver.
Si bien los vehículos eléctricos son una buena herramienta contra el cambio climático, su éxito depende de cómo, cuándo y dónde se recargan. Abandonar la carga doméstica como norma general y fomentar el uso de puntos públicos durante el día es un paso clave según los investigadores.