Los expertos se mojan: este es el lugar de casa donde nunca deberías colocar tu ordenador

Ya sea por cuestiones de espacio o pura practicidad, es muy común que los usuarios sitúen sus equipos en un lugar que no tarda en perjudicar su rendimiento. 

Actualmente, casi todo el mundo tiene la casa llena de aparatos, empezando por ordenadores. Tanto es así, que la falta de espacio puede convertirse en un problema recurrente para un gran número de usuarios. Sin embargo, los expertos lo tienen claro: su ubicación acostumbra a ser tan importante como un uso adecuado. No tanto por dónde ponerlo, sino por dónde no hacerlo. 

Un ejemplo muy claro que pone de manifiesto esta cuestión tiene que ver generalmente por el mejor sitio para colocar el router, y así tener una buena señal en todo el piso. Sin embargo, se suele cometer el error de poner un ordenador, ya sea este de sobremesa o portátil, en cualquier lugar. Si no quieres terminar por lamentarlo, es importante tener bien claras una serie de claves al respecto.

El lugar en el que nunca debes poner tu ordenador

La respuesta es sencilla: el suelo. Puedes preguntar a cualquier experto en informática, del lugar que sea, y todos ellos coincidirán en lo mismo: es uno de los peores lugares de casa (o la oficina o donde sea) donde poner un ordenador. No ya por el frío, el calor o un posible exceso de humedad, sino más bien por un enemigo silencioso que a veces no se tiene presente: el polvo. 

Tal y como explican muchos medios especializados, el suelo es el lugar con mayor acumulación de polvo en una vivienda. Incluso en espacios aparentemente limpios. El polvo se concentra en alfombras, rincones y debajo de los muebles. Los ordenadores -especialmente los de sobremesa- cuentan con sistemas de ventilación que aspiran el aire para refrigerar los componentes. 

Por eso hay algo que siempre tienes que tener presente: si pones tu ordenador en el suelo, o incluso cerca del mismo, estas entradas de aire se convierten en auténticas aspiradoras de polvo. Puede parecer exagerado, pero no lo es. Y no pasará demasiado tiempo antes de que la acumulación de basura termine de una forma u otra, perjudicando el funcionamiento de tu equipo. 

Al final, es muy fácil encontrar polvo acumulado en los ventiladores, las rejillas, los disipadores e incluso en la placa base. Lo cual reduce la eficiencia de la ventilación, eleva la temperatura de funcionamiento y puede terminar afectando al rendimiento incluso de la fuente de alimentación o la tarjeta gráfica. En otros lugares, el polvo que llega es bastante menor. 

Cuidado con el sobrecalentamiento

¿Has visto muchos ordenadores en el suelo, debajo del escritorio? Esto no es una buena idea en absoluto. Al estar en el suelo, el ordenador tiene menos circulación de aire alrededor, especialmente si se encuentra encajonado o cerca de una pared. Esto afecta directamente a la disipación del calor, uno de los factores más importantes para mantener un equipo en buen estado.

Por supuesto, hay ocasiones en los que la falta de espacio supone un auténtico problema, y no queda más remedio que poner el ordenador en el suelo. Si es así, al menos colócalo sobre una plataforma o base de madera que lo eleve unos centímetros y lo aísle del polvo y la humedad. No cuesta demasiado, y con el tiempo (no mucho) lo terminarás agradeciendo. 

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