Meta crea CRAM para Linux, un nuevo servicio de memoria RAM comprimida con un rendimiento similar a la DRAM nativa

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Un ingeniero de la compañía ha presentado este servicio que engaña directamente al sistema para que crea que tiene una capacidad física superior a la real.
Meta ha presentado durante la Linux Plumbers Conference 2026, celebrada en Praga, lo que ha denominado como CRAM (Compressed RAM Service), un nuevo subsistema para el kernel de Linux que revoluciona totalmente la gestión de memoria en servidores.
Con CRAM, se integra directamente soporte para módulos de RAM con compresión por hardware que son capaces de ofrecer acceso directo a datos comprimidos con un rendimiento cercano al 99% en comparación con la DRAM convencional.
En la práctica, lo que se consigue es que una parte del hardware como es la memoria RAM engañe de alguna forma al sistema operativo. En el kernel de Linux, cada página de memoria (struct page) está asignada a capacidad física real de la memoria RAM, pero con CRAM se rompe directamente con esta regla básica.
Gracias a esto, el hardware le dice al sistema operativo que cuenta con una capacidad lógica mucho superior a la real que está instalada, aunque existe un problema derivado. Si los datos no se pueden comprimir de la mejor forma posible, la capacidad física real puede quedarse totalmente sin espacio físico, independientemente de que el kernel comunique que aún hay gigabytes disponibles para asignar.
Esta no es la primera vez que se utiliza algún mecanismo de compresión de memoria en el kernel de Linux, ya que existen otras herramientas como zram y zswap, que funcionan de forma bastante diferente y, por supuesto, tienen limitaciones para el rendimiento final.
Por ejemplo, suelen existir interrupciones por fallo de página con zram y zswap, ya que cuando cualquier proceso solicita un dato comprimido, la propia CPU sufre una interrupción de este tipo. Además, el procesador debe pausar la ejecución del hilo, descomprimir mediante software la página en cuestión y volver a copiar esta en una pieza de DRAM tradicional que ya esté descomprimida.
En el caso concreto de CRAM, se aprovechan directamente los módulos de hardware para el acceso directo a nivel de línea de caché o byte; es decir, que el procesador puede leer directamente los datos mapeados en las tablas de páginas sin generar ningún tipo de fallos en estas ni tener que ejecutar rutinas de descompresión por software.
El creador ha sido Gregory Price, ingeniero de Meta, y durante su presentación ha aclarado que no ha inventado nada nuevo, sino que más bien integra funcionalidades ya existentes en el kernel de Linux para evitar el agotamiento del espacio físico.
A nivel más técnico, con varias características fundamentales como la protección de escritura en tablas de páginas, el soporte para gestionar páginas en caché que no hayan sido modificadas, el escalado dinámico para ajustar el ratio según la compresión real y la gestión de memoria comprimida con políticas de asignación perfectamente controladas.
Meta ha realizado benchmarks directamente en su propia infraestructura y el resultado ha sido espectacular: CRAM ha alcanzado entre un 98% y un 99% del rendimiento de memoria DRAM convencional sin comprimir.
No obstante, en entorno con una alta tasa de escritura aún existen algunas barreras en lo relacionado con la asignación de memoria si la compresión decae. Para los centros de datos a gran escala, la memoria RAM es una las cuestiones que mayor gasto implica, tanto a nivel energético como económico.
Con la capacidad de duplicar virtualmente la memoria sin tener penalizaciones en los tiempos de respuesta, CRAM se posiciona como una de las opciones más sensatas, sobre todo con el impresionante aumento de la capacidad de la inteligencia artificial durante los últimos años.
