Microsoft muestra las mejorías de las apps nativas de Windows 11 gracias a WinUI 3 y los resultados sorprenden

Microsoft está llevando a cabo un gran lavado de cara en Windows 11, tratando de devolver el sistema operativo a lo que fue hace unos años. Ahora es el turno de mejorar el Explorador de Archivos.
Si usas Windows 11 en tu PC de forma diaria, seguro que te has topado con esa incomodidad de hacer clic en el Explorador de Archivos o en el Bloc de Notas y tener que esperar un par de segundos hasta que se consigue abrir.
Es bien sabido por todos que el sistema operativo de Microsoft a día de hoy es visualmente muy bonito, pero arrastra una fama bien merecida de ignorar las necesidades de los usuarios y, sobre todo, de no escuchar sus quejas una vez lanzan alguna función nueva o integran la IA en cualquier sitio.
Conscientes (ya es hora después de 4 años o más) de que la paciencia del usuario tiene un límite, el equipo de ingenieros de Microsoft se ha puesto manos a la obra para solucionar algunos problemas.
Por ejemplo, recientemente se pudo conocer una nueva función que, potencialmente, podría llegar muy pronto. Se ha bautizado internamente como Low Latency Profile (LLP). La idea es que, cuando el sistema detecte que vas a abrir una aplicación o a desplegar un menú, le dé un pequeño empuje de energía al procesador para que suba sus frecuencias al máximo durante un par de segundos.
Ahora es el turno del Explorador de Archivos y la respuesta a todas estas quejas es WinUI 3. Para aquellos que no la conozcan, hablamos de una tecnología nativa que Microsoft utiliza para diseñar los menús, botones y animaciones que ves en la pantalla.
Hasta ahora, llevar las partes más antiguas de Windows a este nuevo lenguaje visual había sido todo un reto. Sin embargo, una filtración firmada por Beth Pan, ingeniera de software de la compañía, revela que han conseguido optimizarlo y los primeros resultados han dejado sorprendidos a los propios desarrolladores.
Para demostrar que esta vez la mejoría es 100% real, el equipo ha utilizado el Explorador de Archivos como conejillo de indias, midiendo exactamente cuánto tarda en arrancar desde que pulsas el icono.
Han conseguido reducir un 41% el uso de la memoria RAM al abrir la aplicación y un 63% en la carga de datos temporales. Además, el procesador tiene que hacer un 45% menos de llamadas internas para entender lo que le estás pidiendo, lo que significa que el ordenador gasta menos energía y tiempo en pensar.
Todo forma parte del Proyecto K2 de Windows
Windows K2 es el nombre en clave del proyecto más ambicioso de Microsoft para hacer una reescritura total y modular del núcleo de su sistema operativo.
A diferencia de las actualizaciones de funciones que van llegando cada cierto tiempo a los PC, K2 busca tirar abajo las capas de código heredado (el famoso legacy code) que han estado arrastrándose desde Windows 7 o incluso versiones anteriores, para construir una base mucho más limpia, ligera y eficiente.
La idea es poner fin a las quejas más repetidas: el exceso de bloatware, la lentitud de la interfaz y los fallos que aparecen cuando menos te lo esperas. En lugar de obsesionarse con lanzar funciones nuevas cada dos semanas, Microsoft ha decidido parar y centrarse en la base del sistema operativo.
El objetivo de K2 es la modularidad. Esto significa que el sistema operativo dejaría de ser un bloque monolítico gigante para convertirse en piezas independientes.
Si una parte del sistema falla o necesita actualizarse, Microsoft podría hacerlo sin tener que reiniciar todo el equipo o sin afectar al resto del software.
Esta separación de componentes es su gran as en la manga. Actualmente, si quieres actualizar el sistema, te toca descargar gigas de datos porque todas las partes están interconectadas. Con K2, Microsoft quiere separar la interfaz, las librerías del sistema y el núcleo del sistema operativo en cajas herméticas.
Con todo esto, Windows K2 tiene el potencial de alargar la vida de millones de ordenadores que hoy sufren con las exigencias continuas de Windows 11. Si Microsoft consigue que el sistema sea tan ligero que pueda instalarse en equipos de hace cinco o seis años sin sacrificar rendimiento, la situación para ellos podría dar un giro de 180 grados.
Sin embargo, aquí el éxito no solo depende del trabajo que hagan. Depende también de la percepción. Si los usuarios sienten que,, tras el cambio, el PC vuelve a ser rápido y sin fallos cada dos por tres, la confianza en Microsoft puede que vuelva a sus orígenes. El problema es si sucede lo contrario. Linux aprieta con mucha fuerza (incluso macOS) y podrían directamente ahogarlo.

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.