Adiós al diván de toda la vida: la IA llega también a las consultas de los psicólogos

Aunque la mayoría de los especialistas dice que usa herramientas como ChatGPT para tareas administrativas, también hay quien se ayuda con los diagnósticos.
Desde hace un tiempo se lleva hablando de un asunto complejo: el emplear la IA a modo de psicólogo. Es decir, en lugar de acudir a los profesionales de toda la vida, buscar soluciones en herramientas como ChatGPT o Claude. Es algo que ya sucede y que muchos especialistas han criticado, al asegurar que no resulta una buena idea para mejorar la salud mental.
Por eso llama cuanto menos la atención el resultado llevado a cabo por una nueva investigación: la inteligencia artificial ya está en realidad en las consultas de los terapeutas. Pero no simplemente porque sean los pacientes quienes la utilicen, sino porque son los propios psicólogos quienes lo hacen. ¿Para qué y en qué sentido puede afectar esto a su trabajo?
Los psicólogos ya tiran también de la IA
Según ha revelado la American Psychological Association (APA), más de la mitad de los psicólogos ya usan la IA y herramientas como ChatGPT para ayudarse en su trabajo. Es la conclusión a la que la investigación ha llegado después de entrevistarse con nada más y nada menos que 1.742 psicólogos. Empezaron a hacerlo el pasado septiembre, y ahora han mostrado sus resultados.
En el último año el 56% de los psicólogos informó haber usado herramientas de IA en su práctica al menos en una ocasión. Un dato que llama la atención puesto que, según la propia APA, el año pasado el número de ellos que reconocía hacerlo apenas superaba el 20%. Además, 3 de cada 4 profesionales admite que lo hace cada mes.
¿Y para qué recurren los psicólogos a la inteligencia artificial? En la mayoría de los casos, parece, a tareas administrativas. Un 52% dice que se ayuda de ella para la redacción de correos y documentación. Un 33% habla de generación de contenidos, y un 32% para reunir información o acceder a artículos. Sin embargo, no sucede lo mismo en todos los casos.
Aunque se trate de un porcentaje pequeño, 8% (al menos que lo reconozca), no faltan aquellos que ya se valen de ella a la hora de realizar diagnósticos clínicos. Es decir, que de alguna forma los propios profesionales hacen aquello que piden a los usuarios que no hagan: servirse de la opinión de la IA para intentar saber qué le sucede a los pacientes y cómo remediarlo.
Preocupaciones por el futuro
Lo cierto es que con los psicólogos pasa algo parecido que con los jóvenes de la generación Z: se muestran preocupado por la presencia de la IA, pero luego ellos cada vez la tienen más presente en todos los sentidos. Una paradoja en sí misma. ¿Y qué les preocupa realmente a los terapeutas?
Primero la seguridad, un 67% dice temer posibles filtraciones de datos que dejen en evidencia los problemas de sus pacientes. Pero también un 61% muestran incertidumbre por la falta de fiabilidad y de ética de herramientas como ChatGPT. Es decir, que vuelve a suceder lo mismo que en muchos otros casos: la realidad de la IA se vuelve inevitable, aunque no guste.