Alexander Embiricos, ejecutivo de OpenAI, amenaza a los usuarios de ChatGPT: "La IA no prospera porque no escribes más rápido"

La IA no prospera porque no escribes más rápido
La IA no prospera porque no escribes más rápidoGenerada con IA

La carrera por la AGI está teniendo un grave problema que la está frenando en seco. Según OpenAI, no tiene que ver con la tecnología, sino con los humanos.

Aunque resulta bastante extraño, parece que ahora los seres humanos tienen la culpa de que la AGI no se esté desarrollando como debería. Así lo afirma Alexander Embiricos, ejecutivo de OpenAI y responsable del desarrollo de Codex, el asistente de programación que usa la misma base que ChatGPT.

Tal y como afirma, el mayor freno para la IA no es la máquina, son las personas.

En concreto, explica que uno de los grandes cuellos de botella para llegar a la llamada inteligencia artificial general no está en los servidores ni en los algoritmos, sino en algo tan básico como la velocidad a la que escribimos y revisamos lo que hace la IA. De forma clara, la IA va más rápido que los humanos y eso la está frenando.

Ahora mismo, los sistemas de inteligencia artificial dependen mucho de las órdenes humanas. Hay que escribir instrucciones, corregir resultados, validar respuestas y revisar errores. Todo eso requiere tiempo y atención. Y, según OpenAI, ahí está el problema. La tecnología ya podría hacer más, pero tiene que esperar a que una persona escriba, lea y confirme.

Cuando la IA va más rápido que las personas y eso es un problema para todos

El concepto clave aquí es la inteligencia artificial general, conocida como AGI. Se trata de una IA capaz de razonar, aprender y resolver problemas con un nivel parecido o casi igual al de un ser humano. Es el gran objetivo de empresas como OpenAI, Google, Anthropic o Meta.

Según Embiricos, el problema es que incluso aunque tengas agentes de IA muy top, sigue haciendo falta que alguien supervise lo que hacen. Por ejemplo, puedes tener una IA que escriba miles de líneas de código, pero luego alguien tiene que revisarlas. Y esa revisión humana vuelve a ser un freno.

"Puedes tener un agente que supervise todo el trabajo que estás haciendo, pero si no tienes un agente que también valide ese trabajo, sigues teniendo un cuello de botella, como por ejemplo, ¿puedes revisar todo ese código?", ejemplifica.

Por eso, desde OpenAI creen que el siguiente gran salto no vendrá solo de modelos más potentes, sino de sistemas diseñados para funcionar de forma útil por defecto, con menos intervención humana. Es decir, que la IA no necesite que le estén diciendo todo el rato qué hacer ni que alguien supervise cada paso.

En el sector llaman a ese momento el "crecimiento en palo de hockey": una fase en la que la productividad se dispara de repente tras un periodo más estancado. El directivo cree que cuando se elimine ese cuello de botella humano, el boom de la IA será descomunal.

"Si podemos reconstruir los sistemas para que el agente sea útil por defecto, empezaremos a desbloquear los palos de hockey", comenta.

"A partir del año que viene, veremos cómo los primeros en adoptar esta tecnología comienzan a disparar su productividad y, a lo largo de los años siguientes, veremos cómo compañías cada vez más grandes disparan esa productividad", añade. "Ese aumento repentino volverá a los laboratorios de IA y ahí es cuando básicamente estaremos en la inteligencia artificial general", finaliza.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.