Barack Obama acaba con las esperanzas de millones de programadores: "La IA lo hace mejor que entre el 60% y el 70% de los humanos"

Imagen generada por IA

Obama alerta sobre el futuro del trabajo, porque la inteligencia artificial ya programa mejor que la mayoría y amenaza con ampliar la desigualdad racial y digital.

La inteligencia artificial está redefiniendo silenciosamente el panorama laboral, y no siempre para bien. En una conferencia en Hamilton College (Nueva York), el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, sorprendió con una afirmación contundente.

"Los modelos actuales de IA, no necesariamente los que compras o los que obtienes a través del ChatGPT minorista, sino los modelos más avanzados que ahora están disponibles para las empresas, pueden codificar mejor que, digamos, el 60% o 70% de los codificadores actuales", dijo el expresidente en la conferencia.

Obama no solo se refería a trabajos simples o repetitivos, sino que hablaba de roles bien pagados y altamente cualificados en el corazón de la economía digital, como los que se desempeñan en Silicon Valley

Para muchos, esta afirmación pone sobre la mesa una realidad que lleva tiempo gestándose, la automatización está sustituyendo competencias que hasta ahora se consideraban exclusivamente humanas.

La programación rutinaria, en riesgo

En este nuevo escenario, los programadores que simplemente replican estructuras o desarrollan soluciones estándar tienen menos futuro. La IA puede asumir esas tareas con mayor velocidad, menos errores y sin necesidad de descanso

Para los desarrolladores más experimentados, esto puede ser una herramienta de apoyo; pero para quienes no se actualicen o sigan realizando tareas repetitivas, la automatización puede ser una amenaza directa a su empleo.

La clave está en la adaptación. Obama señaló que los mejores profesionales no serán reemplazados, sino potenciados por estas herramientas. El problema surge cuando gran parte de la fuerza laboral en el sector depende de trabajos que ahora puede realizar una máquina. No se trata de ciencia ficción, ya que esta transformación ya está en marcha.

Más allá del impacto en el empleo tech, el expresidente aprovechó su intervención para resaltar un problema social que puede agravarse, la brecha digital. Aunque la inteligencia artificial se presenta como una oportunidad para muchos, también puede ser un factor de exclusión para las comunidades menos preparadas tecnológicamente.

Según POCIT, un informe del Instituto McKinsey para la Movilidad Económica advirtió que la creciente presencia de IA en el entorno laboral podría ampliar aún más la desigualdad racial y económica. Se estima que esa brecha podría suponer una pérdida de hasta 43 mil millones de dólares anuales en riqueza para las minorías, especialmente las comunidades negras y latinas.

Los más vulnerables a la automatización

El caso de los trabajadores latinos en California es especialmente preocupante. Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) reveló que muchos de estos empleados se concentran en sectores como la agricultura, la construcción o la restauración, precisamente los más propensos a ser automatizados.

La falta de formación digital agrava aún más la situación. Un informe de la National Skills Coalition encontró que el 57% de los latinos en edad laboral (de 16 a 64 años) tiene pocas o nulas habilidades digitales. En contraste, el promedio nacional se sitúa en el 3%. Esto limita drásticamente las oportunidades de reubicación laboral en áreas menos expuestas a la automatización.

La advertencia de Obama no es apocalíptica, pero sí clara, que el trabajo tal y como lo conocemos está cambiando, y no todos están preparados para seguir el ritmo. La pregunta no es si la IA sustituirá a los programadores, sino cuántos estarán listos para convivir con ella y aprovecharla a su favor.

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