Experta en IA alerta de su impacto en el mundo: “Cada interacción con ChatGPT equivale a verter medio litro de agua”

Marina Otero Verzier afirma que el uso de inteligencia artificial puede conllevar un impacto ambiental importante. La herramienta de OpenAI consume agua, aunque no lo creas.
Elon Musk ha advertido sobre la posible crisis de electricidad que llegará con el uso de la IA, pero las preocupaciones por la implementación de esta tecnología que no para de crecer son mucho más grandes de lo que parece.
Mientras que Sam Altman afirma que la inteligencia artificial podría cambiar el mundo para bien, otros piensan que será para mal. Marina Otero Verzier, investigadora proveniente de Harvard y Columbia, afirma que hay que hacer un “uso responsable” de estos asistentes virtuales o habrá consecuencias.
Justo en este momento, millones de personas podrían estar utilizando chatbots para generar imágenes de varios estilos artísticos para sus redes sociales o investigando cualquier tema para no usar el buscador de Google. La cuestión es que la mayoría de las personas usan estas herramientas sin pensar en el proceso y los recursos que hay detrás.
Tanto Microsoft Copilot, como ChatGPT y muchos otros, consumen una cantidad importante de energía, pero también de agua. Según los especialistas, es una tecnología que está teniendo un impacto ambiental relevante por las cosas que exige y se deben tomar cartas sobre el asunto antes de que sea demasiado tarde.
Enviar un prompts a ChatGPT consume recursos naturales de forma masiva

El debate sobre la repercusión que tienen los chatbots en varias áreas sigue en pie. Si bien Bill Gates ha comentado anteriormente que la IA ha ahorrado 10% de agua y hay proyectos que aprovechan este consumo desmedido para ser sustentables, probablemente no sea suficiente para contrarrestar el problema.
La experta Marina Otero Verzier ha mencionado algunos puntos importantes sobre el tema en una entrevista con El Periódico. Según lo que comenta, los centros de datos de los modelos de IA funcionan 24/7, gastando grandes cantidades de energía y agua durante el proceso de mantener los equipos en una temperatura adecuada.
“Chatgpt no es un ente etéreo, sino una herramienta que requiere cantidades ingentes de energía y de agua y con un enorme impacto ambiental”, es lo que dice la investigadora sobre la implementación de esta tecnología, ya que “cada vez que hacemos una pregunta a ChatGPT gastamos casi medio litro de agua”, que podría ser potable.
Esto quiere decir que un centro de datos puede llegar a consumir aproximadamente 25 millones de litros de agua por año y esta solo es una cifra dirigida a las versiones pequeñas. Hay modelos de bases que son más grandes y requieren del doble o triple de este recurso.
“Las búsquedas en ChatGPT consumen aproximadamente 10 veces más energía que una búsqueda normal en la web. Y esto es especialmente preocupante en un contexto en el que mucha gente se está acostumbrando a utilizar estas herramientas no solo de manera constante, para cosas que antes buscaba por su cuenta en la Wikipedia, sino también para cuestiones mucho más superfluas, como por ejemplo la moda de generar imágenes simulando la estética del estudio Ghibli. La gente se suma a estas prácticas porque no es consciente de su impacto”.
Al parecer, un prompt de pregunta enviado a la herramienta de OpenAI podría gastar un x10 más de lo que se hace al buscar tradicionalmente por Google o Bing. La gente prefiere hacer esto porque otorga respuestas rápidas y personalizadas. Sumando la generación masiva de imágenes en tendencia como las de tipo Ghibli, las exigencias de los centros está siendo cada vez mayor.
Marina Otero Verzier piensa que esto se debe a que las empresas no han dado información detallada sobre el impacto que esto tiene y no se pronuncian sobre la situación, aunque Chile y la Unión Europea han tomado la iniciativa de exigir transparencia sobre el tema.
La dificultad de todo esto se debe a que hay una percepción errónea, ya que es algo intangible, pero la realidad es que conlleva una “infraestructura física” de alta demanda en gastos de recursos naturales.
España es uno de los países expuestos a una posible sequía por la IA

El uso desmedido de esta tecnología contribuye a la crisis climática y “también preocupa el consumo excesivo de agua en lugares por sí mismos expuestos a la sequía, como México y España”. Uno de los ejemplos que da la experta es que Texas, Estados Unidos, ha propuesto que no se sature la red pública con estos proyectos porque deben tener su energía propia.
No hay suficiente agua como para darse el lujo de otorgarle millones de litros a la tecnología y la energía que requieren también es otro problema al que la humanidad podría enfrentarse. Para evitar estas situaciones, se recomienda que las compañías opten por contar con energías renovables para que no se generen más emisiones o buscar otros métodos de refrigeración.
Lo más importante de todo esto es que las personas estén conscientes de las infraestructuras que hay detrás y el daño que pueden causarle al mundo si no se utiliza adecuadamente. No se trata de dejar de usar la inteligencia artificial, sino de hacerlo de manera responsable.