Experto en IA revela de dónde sale el consumo desmedido de agua de ChatGPT: "No se destruye, se devuelve al ecosistema"

Computer Hoy

Esta maravillosa tecnología está provocando un giro de 180 grados en el mundo, pero también está dejando una huella ambiental importante que pocos conocen.

Como ya habrás escuchado, el tema de la inteligencia artificial y su consumo de agua está acaparando algún que otro titular. El motivo es que un nuevo dato ha provocado muchas cejas levantas.

En solo cinco días, la creación masiva de imágenes con estilo Ghibli consumió más de 216 millones de litros de agua, según se ha podido conocer. Este consumo equivale al suministro mensual de una pequeña ciudad. 

Según estudios recientes, cada imagen estilo Ghibli puede consumir hasta 3,45 litros de agua solo para enfriar los servidores. Esto ocurre porque gran parte del agua utilizada se evapora durante el proceso, mientras que el resto se recircula para enfriar nuevamente.

¿Cómo es posible? La clave está en los centros de datos que procesan estas imágenes, instalaciones gigantescas que requieren enormes cantidades de energía y agua para funcionar.

“El consumo de agua no es tanto de la IA per se, sino de todos los centros de datos que tienen los ordenadores donde la IA se está ejecutando”, explica Jordi Damià, director del Máster en IA Generativa de LICEOTIC Training y CEO de Setesca en una entrevista a Telecinco. Mantener estos equipos a temperaturas estables es clave para evitar fallos y que todo siga funcionando como siempre. 

¿Qué pasa con toda esa agua? El ciclo detrás de los centros de datos y la IA

Aunque las cifras son un tanto impactantes, tranquilidad porque también hay que decir que no toda el agua utilizada se pierde. Muchos centros de datos tienen sistemas para reciclarla y devolverla al ecosistema. En algunos casos, el agua vuelve al río o lago del que se extrajo, completamente limpia. Este proceso incluye filtrado para eliminar impurezas antes de devolverla a su origen.

Además, hay iniciativas para reducir el impacto hídrico. Algunos centros están utilizando agua salada para la refrigeración, evitando así el uso de agua potable. Otros han llevado la tecnología al límite con centros submarinos que aprovechan las bajas temperaturas del océano para enfriar sus equipos. Estas soluciones son especialmente importantes en regiones con escasez hídrica.

Por ejemplo, en la provincia de Hainan, al sur de China, se ha inaugurado el primer centro de datos submarino comercial del mundo. Este proyecto busca poner fina  a uno de los mayores problemas tecnológicos actuales: el consumo energético de los centros de datos. 

La instalación, ubicada a 40 metros bajo el agua, utiliza el océano como refrigerante natural, eliminando la necesidad de sistemas de enfriamiento que consumen grandes cantidades de electricidad.

Según los datos oficiales, este centro submarino tiene una potencia equivalente a 30.000 ordenadores de alto rendimiento funcionando a la vez. Además, puede procesar hasta 7.000 conversaciones con inteligencia artificial por segundo gracias a su integración con DeepSeek.

Otro ejemplo es el diseño zero water desarrollado por Microsoft para sus centros de datos en España. Este sistema elimina por completo el uso continuo de agua dulce mediante refrigeración líquida en un circuito cerrado. 

Sin ir más lejos, estos sistemas han logrado reducir bastante su Water Usage Effectiveness (WUE). En 2021, sus centros consumían 0,49 litros por kilovatio-hora; ahora están en 0,30 litros/kWh, una mejora del 39%. Esto demuestra que la industria está avanzando hacia soluciones más sostenibles y eficientes.

Eso sí, comentar por último que, además del agua, el consumo energético también es algo que ya es hora de controlar. Generar 1.000 imágenes con IA requiere cerca de 2,9 kWh, lo que equivale a cargar un smartphone 132 veces. Este alto consumo también es un problema para la emisión de carbono. Por ejemplo, modelos avanzados como Stable Diffusion XL generan hasta 1.594 gramos de CO₂ por cada 1.000 imágenes creadas.

Para que te hagas una idea, actualmente, los centros de datos representan entre el 1% y el 1,5% del consumo total de electricidad a nivel mundial. En regiones como Arizona o Utah, donde operan muchas empresas tecnológicas, estos centros también dependen del agua para enfriarse. 

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.