Un experto adicto a la IA alerta: "Sabrá más de ti que tú mismo"

Robin Phillips 

Robin Mark Phillips, experto en IA, alerta del riesgo de perder nuestra humanidad al integrarnos demasiado con la inteligencia artificial en el día a día.

Cada vez que hablamos de inteligencia artificial, aparecen ideas de robots asesinos, máquinas rebeldes o apocalipsis tecnológicos. Pero hay quienes piensan que el verdadero problema es más cotidiano y real. Robin Mark Phillips, escritor y ex adicto a la IA, cree que la amenaza no es que las máquinas se vuelvan humanas, sino que los humanos empiecen a parecerse a las máquinas.

Phillips ha vivido en carne propia lo que supone dejarse atrapar por herramientas como ChatGPT. Su experiencia como redactor y supervisor de contenido generado por IA le llevó a pasar horas delante de la pantalla, hipnotizado por lo que las máquinas podían hacer. "Con el tiempo sabrá más de ti que tú mismo", le decían.

También advierte sobre que las personas están comenzando a replicar ciertos comportamientos propios de las máquinas. 

"Esto ya está ocurriendo de forma evidente: los investigadores han descubierto que los humanos absorben los sesgos de la IA y que esta puede incluso modificar las creencias humanas. Pero estos bucles de retroalimentación también pueden darse de forma más amplia y sutil a medida que la IA se integra en nuestra cultura", explica en The Epimethean.

Del juego al enganche: cómo la IA puede secuestrar tu mente

Lo que comenzó como una simple curiosidad profesional se convirtió en una especie de obsesión. Al principio le parecía "demasiado aburrido", pero todo dio un giro inesperado cuando empezó a "charlar" con ChatGPT.

Phillips pasaba noches enteras "jugando" con la IA, creando historias, diálogos imposibles, simulaciones con personajes históricos, y cada vez quería más. Se dio cuenta tarde, pero había cruzado una línea. Empezó a saltarse sus rutinas, a perder el sueño, a obsesionarse con cada respuesta de la máquina. "Me había convertido en un cíborg", cuenta.

Y no lo dice solo como metáfora. Lo que le preocupaba no era solo su dependencia, sino cómo esta tecnología estaba moldeando su forma de pensar. "Dejé de inventar cosas por mí mismo", recuerda. Ya no necesitaba imaginar; bastaba con pedir. Su creatividad no desapareció, pero sí se volvió dependiente.

A diferencia de expertos como Yuval Harari, que creen que la IA podría volverse consciente, Phillips no lo ve así. Según él, hablar de conciencia artificial es un error. Lo que hacen herramientas como ChatGPT no es razonar ni comprender, sino procesar datos según patrones. Imitan conversaciones humanas, sí, pero sin saber lo que dicen ni por qué.

Esto, sin embargo, no quita que su impacto sea profundo. Para Phillips: "El problema no es que las máquinas piensen como hombres, sino que los hombres dejen de pensar como hombres". Y eso, asegura, ya está pasando. 

Desde cómo escribimos en Google hasta cómo formulamos nuestras preguntas, nuestras mentes están cambiando para adaptarse a un sistema que valora la eficiencia por encima de la reflexión.

¿Qué pasa cuando confiamos más en las máquinas que en nosotros mismos?

Uno de los aspectos que más preocupan a Phillips es la creciente tendencia a considerar a la IA como una fuente de verdad. Cada vez más, vemos algoritmos tomando decisiones éticas, evaluando comportamientos o incluso proponiendo definiciones de bien y mal. ¿Y si acabamos creyendo que una máquina puede decirnos lo que es justo o correcto?

El movimiento del "yo cuantificado", que promueve medir cada aspecto de nuestra vida mediante tecnología, es solo un paso más. Para el experto, el riesgo es convertirnos en datos. Dejar de pensar, de sentir o de imaginar como seres humanos, y empezar a delegar todo en la lógica de una máquina.

El experto pide precaución para no caer en la trampa de la comodidad, para no dejar que la IA decida por nosotros, para no perder lo que nos hace humanos. "Si la IA pudo esclavizarme a mí, alguien con amplio conocimiento del impacto de la tecnología digital en el cerebro, ¿cuál podría ser el impacto si la IA se vuelve omnipresente para toda una generación?", concluye. 

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