Yuval Noah Harari lanza la alerta definitiva sobre la IA: "Nos harán pensar que nuestro amigo robótico tiene conciencia"

El experto alerta sobre los peligros de la inteligencia artificial, señalando que podría simular consciencia y generar confusión sobre sus derechos y capacidades.
La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, integrándose cada vez más en nuestra vida diaria a través de dispositivos y sistemas que nos acompañan desde que despertamos.
Empresas de todo el mundo están desarrollando tecnologías que prometen transformar no solo el trabajo, sino nuestra forma de interactuar con el entorno. En Europa, por ejemplo, la firma alemana Neura Robotics está preparando el lanzamiento de su tercera generación de humanoides, el 4NE-1, con capacidades cognitivas.
Este desarrollo ha puesto en alerta a expertos como Yuval Noah Harari, reconocido historiador y autor de Sapiens y Homo Deus, quien advierte sobre los peligros de asignarles características humanas a estas máquinas: "Nos harán pensar que nuestro amigo robótico tiene conciencia"
¿Hasta dónde llegará la inteligencia artificial?
El desarrollo de capacidades cognitivas en máquinas y robots está llevando la IA a territorios previamente inimaginables. Harari expresó en el pódcast Diario de un CEO que una de las mayores preocupaciones de la inteligencia artificial avanzada es la tendencia a imitar la consciencia humana.
En palabras del escritor, la IA no solo podría simular emociones, sino también llegar a convencer a los humanos de que realmente las posee. Esta capacidad para "fingir" sentimientos es algo que podría llevar a muchas personas a creer que los robots tienen una conciencia real, cuando en realidad, solo están replicando comportamientos programados.

Lo más alarmante para Harari es que esta ilusión de consciencia podría llegar a un punto en el que la sociedad empiece a considerar a las máquinas como seres con derechos. "Esto se convertirá en una convención social: la gente sentirá que su amigo artificial es un ser consciente y, por lo tanto, se le deben conceder derechos", advirtió.
Este tipo de creencia, aunque parece lejano, podría generar consecuencias imprevistas en la interacción humana con la IA y en las decisiones políticas y sociales en torno a su regulación.
Esta línea de pensamiento podría abrir la puerta a un debate sobre qué significa ser humano y qué tipo de responsabilidades tendrían los creadores de estas máquinas. La posibilidad de que las IA sean vistas como "personas" podría generar una tensión entre lo que son y lo que parecen ser, poniendo en duda la capacidad de la sociedad para gestionar este avance tecnológico de manera ética.
El historiador también expresó su preocupación por la rapidez con la que se están desarrollando tecnologías avanzadas, lo que podría resultar en el uso irresponsable de la IA. En su opinión, los avances en este campo deben ser acompañados de una reflexión profunda sobre las implicaciones sociales, políticas y éticas que conlleva dotar a las máquinas de capacidades tan similares a las humanas.
"Es un gran problema, porque existe un enorme incentivo para entrenar a la IA para que pretendan estar vivas", destacó, sugiriendo que, si no se establece una regulación adecuada, las IA podrían adquirir un poder que no deberían tener.
Este llamado a la reflexión sobre la inteligencia artificial también ha sido respaldado por otros expertos del campo, como Geoffrey Hinton, pionero en el estudio de redes neuronales. Hinton, al igual que Harari, ha insistido en la necesidad de regular el desarrollo de la inteligencia artificial para evitar que se le otorgue un poder desmedido.
