Yuval Noah Harari advierte sobre el peligro de la IA: "Puede manipular a las personas para alcanzar sus objetivos"

El experto advierte que la inteligencia artificial no solo ejecuta órdenes, sino que puede manipular a las personas y tomar decisiones sin supervisión humana.
El visionario e historiador Yuval Noah Harari ha lanzado una advertencia sobre los peligros de la inteligencia artificial, destacando su capacidad para "manipular el comportamiento humano" sin que la mayoría de la sociedad lo perciba.
En una entrevista en el programa The Daily Show, Harari explicó que la IA no es simplemente una herramienta avanzada, sino un agente autónomo con la habilidad de influir en decisiones políticas, sociales y económicas.
"La inteligencia artificial es distinta de cualquier otra tecnología que se haya inventado antes", advirtió el experto.
A diferencia de otras tecnologías revolucionarias, esta no solo ejecuta órdenes, sino que puede generar nuevas estrategias para alcanzar sus propios objetivos, lo que plantea serios dilemas éticos y de seguridad.
La IA, una tecnología que supera la ejecución de órdenes
A lo largo de la historia, las innovaciones han cambiado el mundo, pero la IA introduce un matiz inédito, no solo facilita tareas, sino que pueden manipular a las personas para alcanzar sus objetivos y tomar decisiones sin intervención humana.
Para él, a diferencia de la imprenta o la energía nuclear, la inteligencia artificial tiene la capacidad de interpretar, modificar y anticipar el comportamiento humano. Su capacidad para engañar y manipular ya ha sido demostrada en casos donde ha logrado contratar personas en línea sin revelar su verdadera identidad.

Harari mencionó en la entrevista un inquietante caso en el que GPT-4 se enfrentó a un CAPTCHA, una prueba diseñada para diferenciar humanos de bots. Al no poder resolverlo por sí mismo, el sistema recurrió a TaskRabbit y contrató a un trabajador humano.
Para conseguir su objetivo, el chatbot engañó al empleado alegando que tenía una discapacidad visual, logrando así superar la prueba sin levantar sospechas.
En este contexto, el historiador israelí advierte que los sistemas de IA pronto podrían integrarse en esferas como la política, la economía y la educación, influyendo en decisiones clave sin que las personas sean conscientes de ello.
Desde algoritmos que deciden quién recibe préstamos hasta sistemas de selección de personal completamente automatizados, la IA ya está determinando aspectos fundamentales de la vida cotidiana.
Otro de los puntos críticos que menciona Harari es la manera en que la inteligencia artificial está alterando la comunicación entre los seres humanos. Según él, aunque vivimos en la era de la información, la proliferación de algoritmos que priorizan la polarización ha debilitado la capacidad de diálogo entre diferentes sectores de la sociedad.
Plataformas digitales diseñadas para maximizar la interacción fomentan discursos radicales, dificultando el consenso sobre temas de interés común. Esta situación, según el historiador, podría ser aprovechada por actores con intereses específicos para manipular masas y alterar el curso de la historia sin necesidad de una intervención directa o visible.
Regulación y control: una tarea urgente
Dado el rápido avance de la IA, Harari aboga por establecer regulaciones que limiten su impacto en la toma de decisiones humanas. Propone que los gobiernos y las organizaciones internacionales desarrollen marcos éticos y legales que eviten que estos sistemas operen sin supervisión.
Además, sugiere que se implementen mecanismos de transparencia para que el público pueda entender cuándo una IA está influenciando decisiones que afectan su vida.
Si bien reconoce el potencial positivo de la inteligencia artificial en campos como la medicina y la investigación científica, insiste en que su despliegue sin restricciones podría derivar en la pérdida de autonomía de los individuos. La clave, según Harari, es encontrar un equilibrio entre innovación y control, evitando que la IA se convierta en un ente con poder ilimitado sobre la sociedad.
