Elon Musk está confundido: los robots humanoides no son una buena idea, y parte de la culpa es de la ciencia ficción

Generada con IA

Desde Tesla tienen muchas expectativas puestas en su mediático modelo Optimus, ¿pero cuánto de real hay en que este termine por poder ser práctico y viable? 

Elon Musk confía en que los robots sean el futuro. No la robótica ni los procesos de automatización basados en la IA: los robots humanoides. De ahí su gran empeño para que el modelo Optimus que está fabricando Tesla sea todo un éxito. Su intención, de hecho, es que la mayoría de las familias tengan uno similar en sus hogares, más o menos como el que ahora puede tener un coche. 

¿El problema? Pues que esto no tiene por qué ser demasiado práctico. Desde los grandes clásicos de la ciencia ficción hasta películas de robots modernas, está claro que los robots siempre han tenido un aspecto humanoide. Quizá para así sentir una mayor confianza con ellos, quién sabe. No obstante, muchos expertos no piensan que Musk tenga razón y esto sea una buena idea.

¿Y si Elon Musk estuviese equivocado en su visión de los robots? 

Hace no mucho, China sacó a la calle un robot que acompañó a su policía a la hora de patrullar contra el crimen. Una noticia que no solo llamó la atención por lo innovador de su propuesta, sino por el propio diseño de la máquina: su aspecto redondo era muy distinto a la visión que Elon Musk piensa que estos deben tener para cumplir con diversas funciones. No era ningún Robocop. 

La explicación es sencilla: en lo que se refiere a la robótica, la mayoría de los especialistas coinciden que los diseños humanoides, por estéticos que puedan quedar, no son especialmente prácticos en el fondo. Esto es algo que ya se ve en las fábricas: apostar por este tipo de inventos generaría muchas limitaciones desde un punto de vista funcional, como abordan medios especializados.

En realidad, no es necesario ser un gran experto en la materia para darse cuenta de ello. Por mucho que la técnica haya avanzado en las últimas décadas, los propios vídeos mostrados por Tesla y Elon Musk ponen una realidad de manifiesto: los robots humanoides transmiten cierta sensación de "torpeza", incluso para realizar las tareas más simples, como doblar cajas.

Uno de los principales problemas es que imitar el movimiento humano es extremadamente complicado. La bipedestación y la coordinación de extremidades requieren motores avanzados y un gasto energético, lo que se dice alto, lo que los hace ineficientes frente a robots con ruedas o brazos robóticos especializados.

Los robots humanoides, un negocio que genera más dudas que certezas

A todo esto, hay que añadirle otros aspectos por los que no está demasiado claro que robots como el mediático Optimus de Tesla y Elon Musk podrían no ser tan buen negocio, después de todo. Sin ir más lejos, tanto su desarrollo como su mantenimiento son muy costosos. 

Empresas como Boston Dynamics han demostrado avances significativos en movilidad, pero la realidad a día de hoy pasa porque sus robots aún no son viables comercialmente para tareas diarias en industrias como la manufactura o la logística. Es por ello que, al menos de momento, los robots especializados son los que siguen dominando la industria. 

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