Expertos en IA hablan de sus riesgos reales: "Puede desviar la atención de los despidos masivos o el cambio climático"

Cada vez más especialistas parecen estar de acuerdo en que la superinteligencia artificial no es el mayor de los riesgos asociados a esta tecnología.
Parece que hablar de los riesgos de la inteligencia artificial se ha vuelto una auténtica tendencia entre los expertos. A pesar de la popularidad de herramientas como ChatGPT o el entusiasmo de gente como Bill Gates o Sam Altman, lo cierto es que la incertidumbre alrededor de esta tecnología crece. Algunos, incluso, hablan de amenazas como una posible extinción de la humanidad.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, da la sensación de que muchos especialistas están precisando mejor sus críticas. Sus opiniones no plantean tanto escenarios sacados de la ciencia ficción, sino que se centran en problemas mucho más cotidianos. Y lo que es más importante de todo, no hablan de futuros cercanos o lejanos, sino de que ya están presentes hoy en día.
¿Cuáles son los principales riesgos de la IA?
Esa es la pregunta que, como ha publicado The Week, se ha hecho a cinco expertos. ¿Y qué han respondido al respecto? Pues que los escenarios apocalípticos, tan repetidos por algunos conocedores de la materia, resultan poco probables. Incluso si se diera el caso -no todos están de acuerdo- de que la inteligencia artificial evolucionará a lo que suele conocerse como AGI.
Lo que la mayoría de expertos piensa, por lo tanto, es que la IA no tomará conciencia de sí misma ni ese tipo de cosas propias de películas como Terminator o Matrix. ¿Quiere decir eso que esté libre de amenazas? Ni por asomo. Solo que el criterio general pasa porque serán las decisiones humanas las que al final lo determinen todo (bueno o malo), pero no la IA por sí misma.
Un buen ejemplo de esto último, indican, podría ser todo lo relacionado con la militarización. Emplear, como ya se emplea, esta tecnología en distintos tipos de armas y armamentos, en la vigilancia sin control o en contextos militares en general, puede terminar por volverse muy arriesgado. Sobre todo si no se tiene una supervisión acorde al nivel de amenaza.
Otro punto importante: la "inteligencia" actual de muchos modelos de IA es limitada. Según algunos expertos, estos sistemas (como los LLM, sin ir más lejos) no tienen una comprensión profunda ni lógica como la humana, aunque son muy buenos prediciendo patrones. Eso de que la IA no es tan inteligente como su nombre sugiere, de hecho, no es ni mucho menos nuevo.
Los problemas del mañana para ocultar los de hoy
En cualquier caso, quizá lo más interesante del artículo sea cómo se analiza que, muy probablemente, estas amenazas inciertas y futuras de la IA se utilicen para ocultar las auténticas, que ya están pasando. Por ejemplo, los despidos masivos, como los vistos en Amazon o Microsoft, las infracciones en los derechos de autor, o el impacto energético de la IA en el cambio climático.
Es decir, que todo lo relacionado con la superinteligencia artificial sería, por lo tanto, poco menos que una mera distracción. De lo que no dudan, eso sí, es de la necesidad de regular más la IA. Algo que, sin embargo, las grandes tecnológicas no quieren. Y no hace falta señalar el poder que estas últimas tienen en todo el mundo, ¿verdad?
