Los expertos en tecnología están de acuerdo: el nombre de "inteligencia artificial" es un grave error

Según los especialistas en la materia, esta denominación puede llegar a confundir y ser peligrosa, porque pone conciencia en una herramienta que no la tiene. 

Por mucho que personajes como Sam Altman o Elon Musk se empeñen en lo contrario, mucha gente teme a la inteligencia artificial. Por supuesto, la literatura y el cine de ciencia ficción tienen parte de la culpa, pero no son los únicos. De hecho, muchos expertos señalan a otro culpable mucho más obvio: el propio nombre de esta tecnología, el cual califican de error. 

Primero de todo, porque de alguna forma el término inteligencia artificial parece sugerir una inevitable comparación con la mente humana. O lo que es lo mismo, antropomorfizar lo que, si se contempla con cierta exigencia, no es más que una herramienta. Para algunos, surgida para cambiar el mundo; para otros, no tanto. Pero el punto de partida, dicen, ya es equivocado.

Inteligencia artificial, una denominación poco acertada

Desde que la IA e inventos como ChatGPT surgieron con fuerza, muchos expertos han incidido en lo mismo: nadie estuvo acertado con su bautismo. Sin ir más lejos, es lo que considera Satya Nadella, especialista de Microsoft en la materia. "Inteligencia artificial es un nombre desafortunado", ha repetido en varias ocasiones. "Ojalá la hubiésemos llamado inteligencia diferente", señala siempre.

En la misma línea también se han mostrado desde ambientes académicos. En un artículo firmado por Pablo Sanguinetti, de IE Insights, se trataba de manera similar la cuestión. En su caso, advierte que el nombre de inteligencia artificial no es otra cosa que un "error de categoría". Un término acuñado a su vez por Gilbert Ryle. O lo que es lo mismo, algo que da lugar a confundir los criterios. 

Porque, comentan, lo que la hace la inteligencia artificial llamándose como se llama es simplemente confundir aspiración con realidad. O peor aún: una herramienta (definición que se repite una y otra vez en la gran mayoría de los casos), con un agente consciente. ¿Cómo va a ser inteligente esta tecnología si ni siquiera es capaz de entender el lenguaje humano? Funciona con algoritmos. 

De la misma manera, aseguran que lo que se ha conseguido popularizando esta denominación es alimentar algo así como una mitología sobre la IA. Algo que no sería tan negativo si, como realmente sucede a la hora de la verdad, no dificultara su regulación. Esto tiene consecuencias prácticas, por supuesto, y se suele ensalzar sus posibilidades por encima de lo conveniente.

Un problema de expectativas versus realidad

Otros expertos, en este caso del medio especializado Wired, también apuntan a lo mismo: hay mucho de misticismo en torno a la IA, demasiado. En su caso dejan claro que con ese nombre da la sensación de que la contribución humana no es importante (como sí sucede con cualquier otra herramienta), cuando no es así en absoluto. ¿El resultado? Expectativas irreales, opinan. 

Pero por encima de todo, el principal problema de llamar así a la inteligencia artificial radica ocultar la verdadera naturaleza de esta tecnología: no cuenta ni con conciencia ni con comprensión real. Algo que, a fin de cuentas, todo el mundo debería de tener mucho más claro ya a estas alturas.  

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: