La generación Z adora la tecnología retro, y así lo explican los expertos

Las cámaras Polaroid, las consolas de videojuegos antiguas o incluso los walkman están regresando entre los jóvenes. ¿Por qué este fenómeno gana fuerza cada vez?
Suele decirse que, antes o después, todo vuelve. Y la tecnología, la retro para ser precisos, parece esforzarse en ponerlo de manifiesto. Muchos son los expertos que no solo señalan cómo dispositivos antiguos como cámaras Polaroid, consolas de videojuegos clásicas o vinilos están en auge, sino que explican por qué se está viviendo esta fiebre nostálgica.
En cierto sentido, la respuesta es obvia: se trata de una moda. Pero si se profundiza en el asunto, es fácil darse cuenta de que el coleccionismo vintage, por ejemplo, dura ya unas cuantas décadas. Lo que viene a demostrar que no se trata solamente de una tendencia que haya surgido en TikTok, sino de un gusto por lo de antes más asentado. Además, tiene su lógica, visto lo visto.
La generación Z apuesta por la tecnología retro
¿Cómo es posible que la generación Z disfrute tanto con la tecnología retro? Al fin y al cabo, muchos de ellos ni siquiera habían nacido cuando eran populares aparatos que ahora coleccionan y disfrutan. Por ejemplo, las cámaras de fotos Polaroid, las consolas de ocho y dieciséis bits o los discos en vinilo. Cacharros que poco tienen que ver con los smartphones y los modelos digitales de ahora.
Un ejemplo muy claro de ello con máquinas de videojuegos de hace veinte o treinta años como Game Boy, Super Nintendo o Mega Drive, por cuyos juegos muchos chavales pagan auténticas fortunas. Algunos restauradores de estas consolas tienen claro qué sucede: piensan que hay gente que solo quiere diversión directa, sin conexiones a Internet, contenidos descargables ni actualizaciones.
Algunos miembros de la generación Z consideran, como señalan medios especializados, que antes las cosas resultaban más sencillas, más directas. Pero sobre todo esta fiebre retro parece apuntan a una conclusión clara: lo analógico, por así decirlo, era más real, sobre todo si se compara con la tecnología actual. Una fotografía Polaroid podía ofrecer cosas que las cámaras digitales no dan.
La cosa no termina ahí, como dicen desde MSMTimes. Es verdad que el coleccionismo de vinilos no resulta ni mucho menos nuevo, pero de un tiempo a esta parte también están volviendo dispositivos que parecían absolutamente muertos y enterrados, como es el caso del Walkman. ¿Quién podría haber pensado que en 2025 las cintas de casete tendrían un público, y menos aún uno joven?
¿El contacto físico provoca bienestar?
Puede que la explicación a este fenómeno no esté solamente en la nostalgia o en un empacho de consumo digital, deseos de desconectar un poco. Hay quienes señalan que la cosa resulta incluso más simple y que responde a percepciones psicológicas. Según la publicación Global Wellness Summit 2025, lo físico provoca bienestar, da paz, al contrario que lo digital, que estresa.
Si esto verdaderamente es así, ¿experimentaremos un cambio de nuevo hacia lo físico? ¿Responde esta pasión por lo retro a una necesidad humana de sostener cámaras, fotos o cartuchos en la mano? Hoy por hoy es difícil saberlo, pero si realmente los jóvenes son el futuro -que lo son-, quizá las cosas cambien en algún momento. Y no en la dirección que todos hubiésemos imaginado.
