"Hay que aceptar que pasen cosas malas": el controvertido mensaje de Sam Altman, CEO de OpenAI

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Sam Altman ha asegurado que la sociedad ha de aceptar los riesgos más que evidentes de la inteligencia artificial si se quiere disfrutar de los beneficios que puede ofrecer.
Cada vez queda más clara la visión de los grandes magnates tecnológicos sobre el desarrollo imparable de la inteligencia artificial, y uno de los que más claro habla sobre este tema siempre es Sam Altman, CEO de OpenAI, una de las compañías más importantes a nivel mundial.
En una nueva entrevista en el podcast Decoded que publica el medio POLITICO, Altman ha sido bastante claro sobre el nuevo término que propone el presidente Donal Trump, cambiando el concepto de "inteligencia artificial" por el de "súper inteligencia", algo que parece haber asumido ya Elon Musk, por ejemplo.
Pero también ha sido muy tajante con los riesgos que plantea esta tecnología, con modelos de lenguaje natural que cada día suman capacidades que pueden escapar al control de los humanos.
"Hay que aceptar que pasen cosas malas por los beneficios de esta tecnología y hacer a la gente responsable", ha expresado el CEO de OpenAI en su conversación con POLITICO.
En este sentido, Altman apoya una postura regulatoria más laxa en la carrera por lograr una industria fuerte y se posiciona claramente del lado de que han de asumirse algunos riesgos si se quiere seguir adelante con la innovación tecnológica.
Para él, el desarrollo de la IA va a llevar inevitablemente –y está llevando ya– a que se cometan errores, abusos o incidentes perjudiciales, pero en la balanza al final el saldo será positivo y ventajoso para todo el conjunto de la sociedad, ya que se podrán aprovechar de esta usuarios y empresas, además de la ciencia o la industria.
De tal forma, también ha hablado sobre la presión regulatoria del entorno de los asesores tecnológicos del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, que propone reunir todos los avances en una especie de gran centro de mando a nivel nacional.
"No estoy de acuerdo, pero entiendo la perspectiva de las personas que dicen: 'Esta tecnología va a tener tanto poder y es tan peligrosa que un solo laboratorio en San Francisco debería tenerla, asegurarse de que no suceda nada malo y descubrir cómo distribuir sus beneficios'", ha añadido Altman, a la par que ha concretado que la postura de OpenAI en materia de regulación es más laxa.
En tal caso, se desmarca de la postura planteada por otras compañías como Anthropic, la empresa liderada por Dario Amodei, que sí promueve marcos de seguridad más estrictos y una contención más amplia, al menos para los denominados modelos fronterizos, es decir, los que son más potentes y avanzados de los últimos años.
A pesar de sus declaraciones, Altman ha asegurado que su postura no se basa en la pérdida total del control humano, sino que apela a que esta supervisión se centre precisamente en los escenarios "realmente catastróficos". Para él, los incidentes más habituales, como fraudes, suplantaciones o errores operativos, pertenecen a otra categoría más rutinaria.
En definitiva, para el CEO de OpenAI no habría que optar por un modelo regulatorio en el que pocos laboratorios de Silicon Valley tengan todo el control y acceso sobre el desarrollo de una infraestructura que permite redefenir el poder geopolítico, ni tampoco debería acometerse una regulación restrictiva por parte de los propios gobiernos de Estados Unidos.
Una postura que, no obstante, contrasta notablemente con los riesgos que ya se pueden apreciar en una tecnología que no convence a mucha gente, con grandes críticas a la gobernanza de los datos, los modelos fronterizos y, por supuesto, a su huella medioambiental.
