Las IA como ChatGPT generarán en 2030 más basura electrónica que 13.300 millones de iPhone

Expertos calculan la cantidad de residuos que la inteligencia artificial provocará en los próximos años, y no es precisamente poca. Una IA como ChatGPT será tan contaminante cómo millones de móviles.
No es la primera vez en la que se habla de las consecuencias de la inteligencia artificial. Muchos expertos, de hecho, han puesto de manifiesto los riesgos que esta tecnología podría alcanzar si no se actúa con cautela. Incluso hay quienes ven en ella una posible causa de poco menos que el apocalipsis. No obstante, existen otros desafíos más “físicos” y fáciles de calcular.
Por ejemplo, todo lo relacionado con los residuos que genera (y sobre todo generará dentro de unos años) la inteligencia artificial. Un nuevo estudio ha pretendido profundizar en el tema, y lo cierto es que los resultados son cuento menos llamativos. Más aún teniendo en cuenta la fiebre medioambiental y la conciencia de reciclaje que suele valorarse tanto hoy en día.
La basura generada por la inteligencia artificial
Puede dar la impresión de que la inteligencia artificial es una tecnología sencilla. Cuando entras en ChatGPT o una herramienta similar para generar un texto, una imagen o algo por el estilo, puede parecer que no es gran cosa, pero el esfuerzo tecnología que tiene detrás no es baladí, sino más bien al contrario, tal y como ha constatado un reciente informe.
Para empezar, hay que tener muy presente que las empresas tecnológicas están utilizando grandes cantidades de componentes informáticos para construir centros de datos más grandes para entrenar mejores modelos de IA generativa. Algo que supone un enorme desembolso de dinero (la propia OpenAI tiene serios problemas para ser rentables), pero también genera residuos.
Según calculan los expertos que han compartido sus aproximaciones en Nature Computational Science, la inteligencia artificial generativa podría llegar a producir hasta 2,3 millones de toneladas de residuos electrónicos (también conocidos por los expertos como e-waste). Y dentro de no demasiado: 2030. Aunque parezca una fecha lejana, solo queda poco más de un lustro.
Así de primeras, puede sonar poco impresionante, pero si se pone en contexto, es más fácil darse cuenta de la cantidad de basura, si se quiere llamar así, que desarrollar este tipo de tecnología produce. El ejemplo que han puesto los expertos no puede ser más idóneo: estaríamos hablando de desechar 13,3 mil millones de teléfonos iPhone. Una auténtica barbaridad.
Las necesidades de la inteligencia artificial
Como se recuerda en el artículo, no es la primera vez que se ponen de manifiesto los esfuerzos que exige la inteligencia artificial. Sin ir más lejos, una conversación más o menos normalita con ChatGPT necesita consumir medio litro de agua. O hacer una simple imagen, gastar tanta energía como necesitaría un teléfono móvil para cargar toda su batería desde cero.
Solo en 2023, se calcula que la IA generativa generó en torno a 2.400 toneladas de residuos electrónicos. El principal problema, no obstante, pasa porque los centros de datos creados actualmente no tardarán en quedarse pequeños y volverse obsoletos, por lo que no solo requerirán de una mayor inversión, sino que también habrá muchísima más basura con la que lidiar.
De esta forma, la carrera por la inteligencia artificial no es solamente una cuestión de desarrollo tecnológico, sino también de residuos. Y de qué hacer con ellos, por supuesto.