Qué es la inteligencia artificial general (AGI) y cuándo llegará a nuestras vidas

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Seguro que ya has escuchado el concepto de inteligencia artificial general o AGI, pero, qué significa realmente y por qué Donald Trump con Stargate está obsesionado con alcanzarla.

Con tantos avances en el campo de la inteligencia artificial y todas las novedades que está saliendo a la luz, ya vuelve a la boca de muchos ese concepto de inteligencia artificial general o AGI o incluso el de singularidad tecnológica que tan ligado está con él debido, entre otras cosas, al macroproyecto Stargate de la mano de Donald Trump y otros líderes tech.

El problema es que existen tantos conceptos que, muchas veces, no se llega a entender por completo de qué se está hablando y, precisamente, la AGI, es uno de esos términos del que muchas empresas como OpenAI de Sam Altman habla de alcanzar en un futuro, pero que, a nivel general, suena un tanto extraño.

Para que te hagas una ligera idea, aunque con en el vídeo que tienes más abajo lo podrás entender a la perfección, la AGI es una forma avanzada de inteligencia artificial que tiene la capacidad de comprender, aprender y resolver tareas de manera similar o incluso superior a la inteligencia humana

A diferencia de la IA que existe ahora, que se especializa en tareas específicas como reconocimiento de voz, análisis de datos, generación de texto o imagen, la AGI aspira a tener un entendimiento más completo y adaptable del mundo que te rodea. En esencia, busca emular la capacidad cognitiva humana en una máquina.

Aquí llega Stargate, el proyecto titánico con la IA de Donald Trump y Sam Altman que busca alcanzar la AGI

El recién reelegido presidente Donald Trump viene con las pilas bien cargadas y no se ha tomado ni un segundo de descanso para dar un anuncio que ha dejado al sector tecnológico con la boca abierta. En su segundo día de mandato, Trump ha presentado "Stargate", un megaproyecto valorado en 500.000 millones de dólares que unirá a algunas de las mentes más top del sector.

Se está hablando en concreto de los CEO de OpenAI, Oracle y SoftBank, uniéndose bajo el liderazgo de Trump para crear "el proyecto de infraestructura de IA más grande de la historia".

El objetivo que se esconde detrás es el de construir una red masiva de centros de datos por todo Estados Unidos, comenzando con un complejo desmesurado de 300.000 metros cuadrados en Texas. Por supuesto, no hay que olvidarse que la idea principal es la de asegurar su liderazgo tecnológico frente a competidores como China.

También hay bastantes empresas que están empezando a adentrarse en las posibles aplicaciones de la AGI

Entre los protagonistas más destacados de los proyectos de AGI se encuentra la Universidad Carnegie Mellon con su ACT-R, que puede describirse como una forma de especificar cómo se organiza el propio cerebro para que los módulos de procesamiento individuales produzcan cognición.

Por otro lado, precisamente OpenAI, conocida ya por muchos como la gran compañía detrás de ChatGPT y líder en el sector, ha anunciado que su modelo o3 ha logrado superar el benchmark ARC-AGI, que, en pocas palabras, se trata de una prueba diseñada para medir la capacidad de razonamiento y resolución de problemas de las máquinas en comparación con los humanos.

Microsoft Research AI es otra de las empresas punteras que está adentrándose en la AGI y ha comenzado una serie de proyectos de investigación, como la creación de un conjunto de datos para combatir la discriminación para modelos de aprendizaje automático. 

Un objetivo difícilmente alcanzable al que muchos le tienen miedo

Partiendo de la base de que se considera este avance como uno de los grandes logros de la humanidad al conseguir que la IA sea tan inteligente como un humano, matizar primero un pequeño aspecto que se recoge a la perfección en las palabras de Sophie Callies, experta en IA, neurociencia y filosofía:

"Decir que cualquiera, incluida la IA, puede alcanzar el nivel de la inteligencia humana, ya sea imitándola o realizándola, se basa en la premisa de comprender qué es realmente la inteligencia humana... pero nosotros, los neurocientíficos, no sabemos mucho sobre el funcionamiento de nuestro cerebro y sus relaciones con nuestro cuerpo... Así que sí, estamos progresando, ¡pero persisten tantos misterios! Y dudo mucho que en un futuro próximo lo hayamos solucionado todo".

Como ya se ha explicado en otras ocasiones, se supone que las aplicaciones AGI replican la conciencia humana y las habilidades cognitivas sin problemas. Sin embargo, los desarrolladores de esta tecnología no pueden crear redes neuronales que puedan imitar la conciencia artificial en un laboratorio, al menos no todavía. La conciencia humana es demasiado abstracta y asimétrica.

Otro problema que se puede observar es que la IA, a pesar de todas sus increíbles capacidades, todavía se ejecuta en algoritmos y programas informáticos meticulosamente creados que, por un lado, pueden fallar y dejar de funcionar como ocurre con el resto de herramientas y, por otro, cada decisión está respaldada por análisis y procesamiento de datos humanos.

Aquí realmente el miedo debería residir en cómo determinados gobiernos o cuerpos de seguridad o incluso algunas empresas harían/hacen uso de esta tecnología más que si esta es capaz de alcanzar las capacidades cognitivas humanas.

Inteligencia artificial general va ligada a otro gran concepto: la singularidad tecnológica

La singularidad tecnológica es como el punto de no retorno de la inteligencia artificial al que se llegaría, potencialmente, al alcanzar la AGI. Imagina una máquina que no solo hace lo que le programas, sino que aprende, se mejora a sí misma y desarrolla capacidades que ni sus propios creadores pueden predecir.

Se basa en un principio simple, pero poderoso: las máquinas aprenden a mejorarse solas. No es como actualizar el sistema operativo de un móvil, es algo mucho más profundo. No solo procesa información, sino que analiza su propio código, encuentra formas de optimizarlo y se reinventa constantemente. 

Pero cuidado, porque una vez que una máquina alcanza un nivel muy alto de poder y capacidades, puede comenzar a diseñar nuevas versiones de sí misma o incluso crear otras máquinas más avanzadas. Así es como se inicia un ciclo exponencial: cada nueva generación de máquinas es más inteligente que la anterior.

Si bien predecir el momento exacto es complicado, personas como Ray Kurzweil aseguran que la singularidad tecnológica podría llegar tan pronto como en 2045. Esto se basa en tendencias como la Ley de Moore, que observa cómo la capacidad de los microchips se duplica cada pocos años, y en los avances recientes en IA, biotecnología y computación cuántica.

En última instancia, el camino hacia AGI va a requerir de grandes avances tecnológicos y consideraciones éticas —y una buena regulación— a medida que se vaya acercando el progreso a la creación de sistemas con inteligencia similar a la humana porque quizá decir que se conseguirá una equivalencia IA-humano puede que sea demasiado osado

Además, que este progreso veas que es exponencial no significa siquiera que se logre en algún momento de nuestra existencia. Si las empresas quieren fijar fechas como ese 2050 o incluso 2029 —Ray kurzweil, ingeniero de Google, o incluso Elon Musk pronostican esta última fecha para la AGI— tan mediatizado por algunos, es bastante probable que detrás se esconda un entramado de marketing más que de realidad —aunque quién sabe—.

"La inteligencia humana es un concepto que se encuentra en la encrucijada de muchas disciplinas. Es complejo, fascinante, precioso y quizás, incluso, me atrevo a decirlo, inimitable. Por otro lado, este tipo de discurso mantiene vivos los "mitos" y los "temores de la IA", aprovechándose del desconocimiento de los no expertos (es decir, el 99,99% de la población)", comenta Sophie Callies.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.