Los robots de reparto ya son una realidad, pero existe un problema que nadie cuenta: la mayoría de ellos son aniquilados

Los robots de reparto ya son una realidad, pero existe un problema que nadie cuenta: la mayoría de ellos son aniquilados
Robots de reparto.TikTok.

Como los drones de Amazon, estas máquinas repartidores cada vez tienen más presencia en las calles de Estados Unidos, pero sus resultados dejan que desear. 

Los robots de reparto han pasado de ser algo propio de las películas de ciencia ficción, a convertirse en una realidad cotidiana. Al menos, en lo que se refiere a Estados Unidos. Mucha gente ya se está encontrando con estas máquinas, que van de un lugar a otro ejerciendo de repartidores. Pero existe una cuestión que no suele verse: la mayoría de ellos terminan siendo aniquilados. 

¿Es algo así posible? Sí, lo es. A los muchos peligros y accidentes que ya tienen que sortear en sus caminos, hay que sumarle también los actos vandálicos que se tienden a cebar con ellos. ¿Es un rechazo a la tecnología o simplemente ganas de romper cosas? Un vídeo de TikTok que muestra algunos de los trágicos destinos de estos robots ha vuelto a poner el tema de actualidad.

Los robots de reparto: es una vida dura

China prepara una maratón de robots.
China prepara una maratón de robots.Gobierno de Pekín

Al igual que los drones (que también tienen su aquel), los robots repartidores se preparan para ser el futuro. Jubilar a los repartidores humanos y llenar las calles de las ciudades de estas máquinas que, obedientemente, llevan comida, paquetes o lo que sea de un lugar a otro. ¿El problema? Que no lo tienen sencillo en absoluto. Por su torpeza y los peligros de la jungla urbana.

Hay veces que, como ha evidenciado un nuevo vídeo de TikTok, no hace falta gran cosa para que los robots de reparto tengan dramas. Solo hace falta un bordillo un poco más alto de lo acostumbrado o unas escaleras algo empinadas para que el robot termine patas arriba. Bueno, o ruedas arriba, o lo que sea. Pero la realidad es que los accidentes están a la orden del día.

Algunos son tan cómicos, que la gente no puede evitar grabarlos. Y es fácil toparse con ellos porque pasan todo el rato. En ocasiones, hay que reconocerlo, de manera premeditada. El tráfico, por su parte, también es un enemigo acérrimo de estos modelos. El caso es que, de una forma u otra, muchos terminan aniquilados. Hasta el punto de que es razonable pensarse, ¿de verdad merecen la pena?

Tareas que para un ser humano, por patoso que sea, resultan cotidianas, para los robots pueden convertirse en todo un desafío. El mero hecho de sortear a la gente ya es un problema. Una tendencia que confirma lo que muchos expertos llevan tiempo advirtiendo: cuidado con la robótica, porque una cosa son los laboratorios y otra muy distinta la vida real.

Las dos caras de los robots

Ante esta "invasión" de robots de reparto o repartidores, muchas veces con consecuencias absurdas, mucha gente ha decidido tomarse la cosa con sentido del humor. Pero hay reacciones para todos los gustos. Desde aquellos que ayudan a las máquinas cuando están se quedan enredadas donde sea, a quienes hacen todo lo contrario: pasar un buen rato a su costa.

Con todo, lo que parece claro es que puede que los robots repartidores sean el futuro o no, pero que a día de hoy dan la impresión de estar demasiado verdes. Por no quedar, no queda ni tan siquiera claro que resulten del todo seguros. Para la gente, sus paquetes, el tráfico y demás. Para ellos mismos, ha quedado bastante demostrado que no hay seguridad alguna.

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