Ni sensores ni productos químicos: usan vieiras y mejillones cíborg para detectar la polución del agua
La empresa francesa MolluSCAN emplea moluscos equipados con electroimanes para detectar la contaminación del agua. Es mucho más barato, ecológico y preciso
Resulta innecesario recurrir a la tecnología, o a los análisis químicos, cuando la Naturaleza es más precisa y barata. MollusSCAN ya comercializa un sistema que usa moluscos vivos conectados para detectar la polución del agua.
Estos moluscos cíborg son más baratos y entre 10 y 100 veces más precisos que cualquier sensor o análisis químico disponible para medir la contaminación del agua.
MolluSCAN-eye instala sus equipos de moluscos conectados desde Spitzbergen (a 1.300 km del Polo Norte) hasta los Trópicos. Ya se han colocado cerca de 90 "valvómetros", tanto en aguas muy frías como muy cálidas. La mayoría están en el mar, pero también en agua dulce.
Los moluscos, los mejores detectores de polución
Desde hace tiempo se sabe que los moluscos bivalvos, como las ostras, mejillones, vieiras y almejas, filtran el agua para capturar el plancton del que se alimentan.
Estos animales son muy sensibles a la contaminación del agua. Si detectan componentes químicos extraños, su concha se va cerrando poco a poco. Si el agua está contaminada, se cierran por completo. Esta sensibilidad a la polución es entre 10 y 100 veces mayor que los sensores existentes.
Científicos franceses del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia y la Universidad de Burdeos, han ideado un sistema que permite convertir a un molusco bivalvo en un sensor vivo de polución del agua.
Estos moluscos (su especie depende del lugar en donde se instalen) tienen un electroimán pegado en cada una de sus conchas, de manera que, cuando la concha está cerrada, los dos electroimanes se juntan. Es un sistema que no molesta ni daña al animal.
Según lo abierta que esté la concha, los electroimanes se atraerán más o menos, generando un campo electromagnético que se puede medir.
Así es posible saber exactamente lo abierta que está la concha. Si está cerrada o casi cerrada, es que hay polución del agua, con una precisión mucho mayor que cualquier sensor. Para evitar falsos positivos, se usan varios moluscos en el mismo lugar.
Los datos son registrados en tiempo real, y se pueden enviar al móvil del cliente o usuario, a través de Internet, tanto para consultarlos, como cuando hay una alarma de contaminación.
Estos "valvómetros", como los han bautizado, no solo son mucho más precisos, sino también más baratos, ya que los moluscos hacen su vida y no necesitan mantenimiento.
El sistema MolluSCAN-Eye ya está instalado en el fondo de mares sensibles, en alcantarillas, canales de agua, depósitos de agua municipales, y otros muchos lugares. Además está disponible en España, a través de su página web.
Usar la tecnología punta está muy bien, pero a veces la propia Naturaleza puede hacer el trabajo, de forma más barata y precisa. Estos moluscos cíborg que detectan la contaminación del agua, son un buen ejemplo.

