Una mujer denuncia que la IA ya genera robos en el mundo real: "Parecía un vídeo auténtico"

Los deepfakes parece que ya no sirven únicamente para inspirar todo tipo de estafas digitales: ahora también podrían haber dado el salto a otros delitos.
A estas alturas, nadie duda de que la inteligencia artificial es un peligro dentro del mundo digital. Con ella, los ciberdelincuentes llevan a cabo estafas y estrategias de phishing cada vez más elaboradas, de las que advierten con frecuencia los expertos. Sin embargo, da la sensación que las amenazas no terminan en la red, y ahora tienen su réplica en el propio mundo real.
Así lo ha puesto de manifiesto una mujer que ha denunciado un intento de engaño perpetrado por la IA, pero que no estaba relacionado con obtener acceso a su cuenta bancaria ni nada por el estilo. Más bien con algo bastante más preocupante: quizá un robo "físico" o puede que incluso un secuestro. Lo que está claro es que los límites de esta tecnología cada vez están más difusos.
Los deepfakes de la IA, un peligro muy real
La historia, como ponen de manifiesto medios norteamericanos, está protagonizada por una mujer llamada Melanie Valentine. Esta se encontraba es un típico estacionamiento cuando un hombre se le acercó de repente. Móvil en mano, le enseñó un vídeo en el que supuestamente alguien estaba robando su vehículo. El incidente parecía haber sido grabado por una cámara de seguridad.
El tipo aseguró a la mujer que él había sido testigo de lo sucedido, o algo por el estilo, y que fuesen juntos a perseguir al ladrón, o de lo contrario quizá nunca recuperase su vehículo. Como confiesa la propia Melanie, estuvo tentada a hacerlo, pero en el último momento se detuvo, a pesar de lo alarmante de la situación. Según sus propias palabras: "presentí que algo no iba bien".
La víctima obró con cautela, seguramente de la forma más sensata que alguien puede actuar en una situación así. Llamó por teléfono a un vecino y este le confirmó que, en efecto, su vehículo se encontraba exactamente donde ella lo había dejado. Todo era un engaño. ¿Con qué fin? Eso no está claro, pero tal vez robarla… o incluso secuestrarla, nadie puede estar seguro del todo.
De lo que no hay dudas es de la importancia de la inteligencia artificial en todo el asunto. “En ese momento parecía un vídeo real”, asegura la mujer. "Pensé que era una vídeo real". Una vez más, se pone de manifiesto lo cada vez más complicado que resulta distinguir algo auténtico y una imagen o un vídeo creado mediante IA. Lo que ya tiene el nombre de deepfake.
¿Un nuevo delito de estafa en el horizonte?
La noticia no ha dejado de tener repercusión por una razón sencilla: no se conocían casos de este tipo. Al menos, no de la misma envergadura. Pero sin duda ya existe un precedente. Hace unas semanas, se ponía de moda en TikTok chavales creando con IA indigentes que "ocupaban" sus casas.
Aquello era una broma (aunque terminó alertando a la policía), pero este nuevo caso no lo es. La lección, en cualquier caso, está muy clara: ya no sirve simplemente con confiar en lo que uno ve. Y menos aún, en un dispositivo electrónico.
