OpenAI entre la espada y la pared: el "modo adulto" de ChatGPT escandaliza incluso a sus propios asesores

ChatGPT fuera de control: el modo sin censura de OpenAI horroriza a sus propios expertos en seguridad. Una personalidad demasiado humana que pone a la empresa contra las cuerdas.
Cuando Sam Altman anunció al mundo que OpenAI permitiría un "modo adulto" en ChatGPT, muchos de sus asesores pensaron que se había vuelto loco. De hecho, generó una preocupación no solo externa (muchos no lo vieron bien, como era de esperar), sino aparentemente también dentro de la compañía. Ahora han salido a la luz buena parte de esas preocupaciones.
Sin embargo, todo parece indicar que la intención de Altman es seguir adelante con la iniciativa, a pesar de los inconvenientes que este tipo de permisividad ha provocado en otros chatbots. Y es que, aunque el empresario da la impresión de ser consciente de los riesgos para su reputación, también lo considera una oportunidad que va más allá de la anécdota.
La apuesta de OpenAI por el modo adulto de ChatGPT

Tal y como revela Futurism, el anuncio de Sam Altman de dotar de un modo adulto a ChatGPT supuso una considerable sorpresa, también entre los asesores de OpenAI. Muchos de ellos consideraron que permitir que los usuarios accedieran a contenidos eróticos, ya fuese en forma de textos o, quién sabe, también de imágenes, era abrir una caja de Pandora complicada.
ChatGPT se ha visto recientemente rodeado de unas cuantas polémicas importantes. Por ejemplo, aquellas que aseguran que su IA es perjudicial para la salud mental. Incluso señalándola como culpable en casos especialmente dramáticos vinculados a suicidios. Tampoco sus recientes alianzas con el gobierno de Donald Trump han ayudado demasiado a mejorar su imagen.
Visto así, no parece que apostar por un modo adulto sea algo demasiado oportuno. Al menos, así lo consideran muchos de los asesores de la compañía. Para empezar, por el tema de la edad. Aunque OpenAI pretende que solo los usuarios mayores de edad accedan a este tipo de interacciones, una cosa es decirlo y otra bastante más difícil ponerlo en práctica.
Según los expertos, las pruebas de OpenAI para detectar quién es adulto y quién no han fallado en un 12% de los casos. Es el porcentaje en el que la herramienta ha confundido a menores con gente mayor. Puede parecer que no son demasiados, pero teniendo en cuenta que cada día millones de personas de todas las edades utilizan ChatGPT, la cosa se torna un tanto preocupante.
Sam Altman y la visión de negocio
Si la cosa parece tan compleja como muchos asesores advierten dentro de OpenAI, ¿por qué entonces Sam Altman sigue tan convencido de que ChatGPT tiene que contar con un modo adulto? Pues más que nada, para aumentar el negocio. Según sus cálculos, esta acción erótica (si se quiere llamar así) aseguraría más usuarios, y que permanecerían más tiempo en su IA, que es de lo que se trata.
Además, también ayudaría, parece ser, a explorar otras vías de negocio. Por no hablar de que, de no hacerlo, otros chatbots similares y más permisivos podrían terminar por comerla la tostada a ChatGPT. Con todo, los continuos retrasos parecen demostrar que aunque la intención es firme, las ideas para ponerlo en funcionamiento quizá no estén tan claras.
