OpenAI, Google, Microsoft… ¿y si las tecnológicas estuviesen yendo demasiado deprisa con la inteligencia artificial?

La polémica sigue salpicando a empresas como OpenAI. ¿Y si no fuese necesario recurrir a escenarios postapocalípticos para que la inteligencia artificial terminara por ser un problema, si se corre en exceso con ella? 

La inteligencia artificial está de moda. Para algunos, será una revolución a la altura de la radio o Internet, que cambiará el mundo para siempre, dará la bienvenida definitivamente a la robótica y acabará con el empleo obligatorio. Otros, en cambio, tienen claro que la IA y el ser humano son incompatibles, e imaginan escenarios temibles al más puro estilo Terminator o Matrix

Pero la realidad es que muchas empresas lo están apostando todo (o casi) a la inteligencia artificial, lo cual nuevamente genera dudas, a veces incluso dentro de las propias compañías. ¿Y si las compañías tecnológicas estuviesen yendo demasiado deprisa con la inteligencia artificial? ¿Qué consecuencias podría provocar en la sociedad?

Los riesgos de correr demasiado con la IA

Hay una escena de la mítica película Parque Jurásico en la que el doctor Malcolm, interpretador por Jeff Goldblum, dice: “sus científicos estaban tan preocupados por comprobar si podían hacerlo, que no se pararon a pensar si debían”. Una frase que, en opinión de muchos, bien podría reflejar lo que está sucediendo con la IA. Una carrera que todos quieren ganar. 

¿A qué precio? Esa es la gran pregunta. De hecho, incluso desde OpenAI muchos trabajadores han decidido abandonar la compañía porque no piensan que se esté actuando con responsabilidad. Hace solo unos días, empleados redactaban una carta abierta denunciando que Sam Altman busca liderar la revolución de la IA, sin importar las consecuencias. ¿Y si fuese así?

Problemas de empleo y seguridad

Gente como Elon Musk o Bill Gates están convencidos de que la inteligencia artificial (y la robótica, ya de paso) terminará con la mayoría de empleos, sí, pero esto no supondrá un problema: trabajar será algo opcional. Pero, ¿qué pasaría si estuviesen equivocados, y correr demasiado con la IA tuviese precisamente el efecto contrario? 

La automatización masiva y la implementación forzosa de la inteligencia artificial en diversas industrias bien podría llevar a una rápida obsolescencia de muchos puestos de trabajo, sin tiempo suficiente para que los trabajadores se adapten o adquieran nuevas habilidades. Esto provocaría resultar en un aumento significativo del desempleo y mayor desigualdad económica.

Hay que tener también en cuenta que la IA suele asociarse con otro temor habitual: crear una tecnología que no se puede gestionar, o que no se termina de comprender. Seguro que has visto alguna película sobre eso, ¿verdad? En realidad, tampoco puede descartarse del todo, sobre todo si las cosas se precipitan. 

Una rápida evolución de la IA podría superar la capacidad de los expertos en seguridad para desarrollar medidas de protección adecuadas. Esto incluiría la ciberseguridad, donde la IA podría ser utilizada para ataques más sofisticados, y también la seguridad física, en caso de que la IA sea utilizada en sistemas críticos como infraestructuras, transporte, o armamento militar.

Adiós a la privacidad

Actualmente, se está utilizando de todo, hasta libros de Stephen King, para entrenar a las inteligencias artificiales, que parecen voraces. Pero no hay que olvidar que un mal funcionamiento de las mismas igualmente podría llevar a numerosas violaciones de privacidad. Sin el tiempo necesario para evaluar y mitigar estos problemas, se puede perjudicar a individuos y grupos vulnerables.

Teniendo en cuenta todo esto, no es necesario recurrir a futuros catastróficos de ciencia ficción para que la gente terminara por acabar harta de la IA, o asumiendo que sus inconvenientes son mayores que sus beneficios. ¿Y qué harían entonces las grandes empresas como Google que llevan millones invertidos en esta tecnología? Otra pregunta incómoda, seguro. 

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