Pau García-Milà, experto en tecnología: "Decir que la IA va a acabar con el mundo y que Black Mirror se queda corto es cierto, pero no debería preocuparte"

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El experto en inteligencia artificial Pau García-Milàre, conoce que la IA transformará radicalmente la sociedad y no resta importancia a los cambios que se avecinan, aunque considera que no tienen por qué ser negativos como vemos en series distópicas como Black Mirror de Netflix.
Investigadores y directivos de algunas de las principales empresas tecnológicas llevan años alertando de los riesgos que podrían plantear los modelos de inteligencia artificial para la humanidad.
En mayo de 2023, el Center for AI Safety publicó una declaración firmada por especialistas del sector que reclamaba prestar atención a la posibilidad de que la IA llegara a representar una amenaza existencial.
Sin embargo, el futuro de esta tecnología también plantea otra cuestión. ¿Y si el mundo que conocemos está a punto de cambiar de una forma radical, sin que eso implique necesariamente un desenlace negativo?
La programación, la gestión de datos y la creación de productos digitales son algunas de las actividades que podrían experimentar una transformación profunda a medida que la inteligencia artificial amplíe sus capacidades.
Pau García-Milà, emprendedor y experto en tecnología, no niega que vayan a producirse cambios profundos, pero cree que la atención suele concentrarse en las consecuencias más inquietantes mientras se ignoran otros avances que podrían tener un impacto muy positivo en la sociedad.
El mundo no se acabaría, pero muchas profesiones dejarían de funcionar como hoy

García-Milà considera que las advertencias de los expertos merecen atención porque conocen mejor las capacidades de esta tecnología. Sin embargo, también propone examinar qué significa exactamente ese supuesto final del mundo.
A su juicio, parte de la preocupación tiene que ver con la desaparición de formas de trabajar y de hacer las cosas que llevan décadas establecidas. De hecho, plantea que actividades como programador o gestionar información podrían dejar de funcionar como hasta ahora.
La inteligencia artificial puede asumir determinadas tareas y facilitar otras que antes requerían conocimientos específicos. Esto obliga a replantear el papel de las personas en numerosos procesos, desde la creación de apps hasta el desarrollo de nuevos productos digitales.
Si estas soluciones simplifican tareas de programación y desarrollo, crear aplicaciones o poner en marcha proyectos digitales podría resultar más accesible para quienes carecen de formación especializada.
Este cambio también modificaría la relación entre las personas y la tecnología. Ya que en lugar de depender siempre de profesionales capaces de desarrollar cada herramienta desde cero, más usuarios podrían participar directamente en su creación con ayuda de IA.
Eso no significa que la programación vaya a desaparecer, sino que la transformación consiste en ampliar las posibilidades de creación y modificar las habilidades necesarias para llevar determinados proyectos adelante.
Los avances médicos también forman parte del futuro de la IA

García-Milà también habla de la investigación científica y menciona enfermedades como el melanoma, el cáncer de páncreas, el alzhéimer y la ELA. Su argumento es que el progreso tecnológico puede abrir oportunidades que van mucho más allá del trabajo y la productividad.
La inteligencia artificial ya se utiliza para analizar información médica, identificar patrones y estudiar posibles aplicaciones clínicas. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos documenta distintas líneas de investigación que emplean estas herramientas para estudiar tumores y mejorar los métodos de diagnóstico.
También existen investigaciones que exploran su utilidad para detectar señales asociadas al alzhéimer. El National Institute on Aging ha informado sobre modelos capaces de identificar patrones en historiales clínicos relacionados con futuros diagnósticos de esta enfermedad.
Estos trabajos muestran aplicaciones concretas de la IA en la investigación biomédica, aunque sus resultados no equivalen a disponer de una cura ni permiten atribuir todos los avances médicos a esta tecnología.
El futuro que plantea la IA va más allá de sus riesgos
Pau García-Milà invita a observar la inteligencia artificial desde una perspectiva más amplia, donde sus capacidades pueden alterar profesiones, cambiar la forma de crear tecnología y plantear problemas que requieren atención.
Pero al mismo tiempo, pueden abrir nuevas vías para investigar enfermedades y desarrollar herramientas que antes resultaban difíciles de construir.
Así que todo dependerá de cómo evolucione esta tecnología y de las decisiones que acompañen su desarrollo. Por eso, entender sus riesgos sigue siendo necesario, pero también lo es estudiar todas y cada una de sus posibilidades.
