La polémica tecnología de reconocimiento facial: ¿es el futuro de la IA o un sesgo lleno de prejuicios?

Authentication by facial recognition concept. Biometric. Security system.
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Muchos expertos están planteando una pregunta tan vieja como el mundo: ¿libertad o seguridad? En este caso, no parece que puedan existir muchos grises intermedios. 

Las capacidades de la inteligencia artificial no dejan de sorprender. No solo por sus polémicos usos en medicina o seguridad, sino también, según dicen los expertos, por sus facultades adivinatorias. La tecnología de reconocimiento facial, impulsada con IA, es supuestamente capaz de predecir el éxito de una personal, incluso a nivel académico o laboral. 

La noticia ya de por sí parece bastante sorprendente, pero la cosa no termina ahí. ¿Es posible imaginar qué sucedería si esta tecnología se generalizara? ¿Qué pasaría si una empresa pudiese conocer las posibilidades de triunfar de alguien con un breve escaneo? Como es natural, no faltan quienes advierten que sería algo injusto, y que generaría sesgos llenos de prejuicios.

A vueltas con el reconocimiento facial de la IA

Tradicionalmente algunos adivinos han asegurado que podían predecir el futuro de alguien solo echando un vistazo a las líneas de su mano, o características similares. Pues bien, ahora la inteligencia artificial promete algo similar. Solo que sobre un ¿fundamento científico? Así lo dicen algunos expertos, el reconocimiento facial funcionando con IA podría lograrlo.

¿Y cómo? Pues combinando análisis facial, reconocimiento de microexpresiones y modelos de IA entrenados con datos de rendimiento laboral. Por ejemplo, durante una entrevista grabada en vídeo, la IA examinaría cómo se mueve el rostro del candidato, su contacto visual, tono emocional o frecuencia de sonrisa. A partir de ahí, se podría medir un "rasgo de personalidad".

Es decir, aspectos como la empatía, la resiliencia o su capacidad para trabajar en equipo. Algo que serviría para los procesos de selección de muchas empresas. O mejor dicho, que ya sirve. 

El asunto, claro, es cuanto menos polémico. Hasta el punto que compañías como HireVue o Humantic AI decidieron emplear esta posibilidad tecnológica, pero después tuvieron que recular ante las críticas.

Estas prácticas plantean serios dilemas sobre discriminación laboral y privacidad biométrica. De hecho, suena un poco a 1984 o novelas distópicas de ese tipo. En la Unión Europea, el Reglamento General de Protección de Datos y la futura AI Act podrían prohibir el uso de reconocimiento facial para evaluación de candidatos, salvo con consentimiento explícito y bajo estricta supervisión.

Una tecnología que no convence a todo del mundo

El tema laboral no es el único asunto que ha puesto a mucha gente en contra de la tecnología de reconocimiento facial. Sin ir más lejos, está el asunto de la seguridad. 

En aeropuertos (o las propias ciudades) podría aplicarse para reconocer sospechosos, o en las universidades para comprobar la asistencia a clase de los alumnos. O en los comercios para identificar a sus clientes habituales.

Pero todo esto, claro, tendría un precio en la privacidad de los ciudadanos. ¿Dónde termina la seguridad y la libertad? ¿Cuál de las dos cosas debería primar por encima de la otra? El debate está encima de la mesa, y no se trata ya una cuestión técnica, sino más bien ética y filosófica.

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