La presidenta de Signal no confía para nada en la IA: “definitivamente, es una burbuja que morirá”

Meredith Whittaker ha dejado Google.
Meredith Whittaker ha dejado Google.

Muchos expertos tienen grandes expectativas para la inteligencia artificial, pero no todos. La presidenta de Signal considera que su futuro seguramente sea efímero. 

Cuando algo se pone de moda, todo el mundo parece tener una opinión al respecto. Y la inteligencia artificial es un buen ejemplo de ello. Algunos ven en ella una especie de cura para todos los males de la humanidad: desde quitar a la gente de tener que trabajar hasta volverla inmortal (casi nada), mientras que otros piensan que es una amenaza que destruirá el mundo

Curiosamente, también existen expertos que son bastante más escépticos con ella: ni una cosa ni la otra. Es el caso de la presidenta de Signal, Meredith Whittaker, quien es de la opinión de que la inteligencia artificial generativa solo será una burbuja, una especie de moda, y que terminará pasando porque, según ella, no sirve como negocio, que es lo fundamental de todo. 

¿Puede convertirse la IA en una burbuja que explote?

Tal y como ha explicado en Wired, Meredith Whittaker considera que el problema principal de la inteligencia artificial está en sus altos costes de producción. De hecho, no se saca esta reflexión de la manga. La propia gente de OpenAI, creadores de ChatGPT, tiene deudas millonarias, y muchos expertos señalan que su destino puede no ser otro que la bancarrota, nada más y nada menos. 

La realidad es que entrenar una inteligencia artificial, que es como se suele denominar por lo general la necesidad de nutrir de conocimientos o contenidos a las mismas cuesta auténticas fortunas. Algo que cada vez tiene menos reflejos en las ganancias. Da igual que la gente use más o menos la IA, en el fondo hay mucha competencia, y es complicado vender las suscripciones.

"Creo que este momento, la IA generativa es definitivamente una burbuja", asegura Meredith Whittaker", presidenta de la aplicación de mensajería Signal. "No puedes gastar mil millones de dólares por sesión de entrenamiento cuando necesitas hacer múltiples sesiones de entrenamiento y después desarrollar un maldito motor de redacción de correos electrónicos. Algo ahí no está bien".

Sin embargo, para descubrir qué pasará con la IA, quizá sin necesidad de esperar demasiado, Whittaker señala a una compañía, que no es OpenAI o Tesla. Para ella, la clave está en Nvidia. Puesto que son ellos quienes se encargan de los chips imprescindibles para su funcionamiento, piensa que será quien refleje los primeros síntomas de la burbuja creada.

Los grandes enemigos de la inteligencia artificial

Más allá de la inversión que supone el desarrollo de una IA, que por lo pronto parece estar lejos de ser medianamente rentable, hay otros elementos que tampoco deberían pasarse por algo. Por ejemplo, dentro de OpenAI muchos de los responsables de la compañía han decidido abandonar definitivamente el barco y romper con Sam Altman. Lo cual no es buena señal.

Algunos argumentan que el problema está en la propia ética y los riesgos que, supuestamente, podrían traer consigo un mal uso de esta tecnología. Pero quizá sus razones sean mucho más profundas y, de una forma u otra, vean que la inteligencia artificial solo será una moda. Quizá solo estén poniéndose a salvo antes de que la burbuja reviente… si es que lo hace. 

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