Reclusas de una prisión van a usar la realidad virtual para trabajar fuera de la cárcel

La realidad virtual nos permite visitar cualquier lugar del mundo sin movernos de casa... o de la celda de una cárcel.
Reclusas de la Institución Correccional para Mujeres de Maryland (MCIW), en Estados Unidos, están usando la realidad virtual para aprender trabajos que solo se pueden llevar a cabo fuera de la prisión, como reparar un coche. "Te recuerda que hay un mundo exterior", asegura una de las reclusas.
La CNN ha participado en una de estas clases con gafas de realidad virtual, que usan dos reclusas para aprender a reparar un coche, con el objetivo de encontrar un trabajo en un taller de coches, cuando salgan de la cárcel.
Gracias a las gafas de realidad virtual Meta Quest 2, estas mujeres pueden recrear un vehículo en 3D, a tamaño real y con todas las piezas, sin salir de su celda.
La RV, una herramienta muy útil en prisiones
La realidad virtual se ha probado con éxito en terapias contra la depresión, dolores crónicos, en operaciones médicas, aprendizaje, y también para ayudar a personas discapacitadas a realizar experiencias que serían imposibles en la vida real.
La ONG Vehicles for Change (Vehículo para el Cambio) ayuda a los reclusos a aprender mecánica del automóvil, para que puedan encontrar un trabajo cuando salgan de prisión. Están convencidos de que la realidad virtual será una herramienta habitual en las prisiones, porque permite llevar a cabo cualquier tipo de curso, sin necesidad de espacio o inversión.
Como vemos aquí, una reclusa usa las Meta Quest 2 para aprender a cambiar el aceite, en un coche virtual:
Esto ahorra el tener que traer un coche de verdad al centro penitenciario, y no requiere tanto espacio.
En el futuro, la idea es que las reclusas puedan trabajar de forma remota en puestos de trabajo reales fuera de la cárcel, sin abandonar su celda, gracias a la realidad virtual.
El seguimiento de manos de las Quest 2 permite pulsar botones, usar un teclado virtual, coger objetos o accionar cosas, que podría emplearse en tareas reales en un entorno remoto.
Aunque le está costando despegar, poco a poco la realidad virtual encuentra su sitio. Quizá nunca llegue a ser mainstream, pero existen muchos escenarios en donde puede convertirse en una herramienta muy útil.
La historia de estas reclusas que usan la realidad virtual para aprender una profesión, saliendo virtualmente de la cárcel, sin abandonar su celda, es un buen ejemplo.
