Así es la renta básica universal de Sam Altman con la que pretende hacer frente a la IA

Parece que Sam Altman ya puede hacerse una idea de cómo sería su renta básica universal, puesto que ha experimentado con ella. Lo que no se sabe, es el impacto real que algo así podría tener en la sociedad.
Hace tiempo que se viene barajando la misma propuesta: ofrecer una renta básica universal a la gente. Es decir, un sueldo con el que vivir, al menos cubriendo lo imprescindible, sin tener que preocuparse por tener un empleo, si no se es demasiado ambicioso. Esta idea estadounidense tiene claramente un firme defensor: Sam Altman, el creador de ChatGPT.
Por supuesto, no es casualidad. Aunque tal vez no sea la única explicación a esta iniciativa, una de las principales razones por las que seguramente Altman querría implementar esta especie de ayuda mínima está relacionada con su propia obra: el auge de la inteligencia artificial, de la cual el fundador de OpenAI parece ser culpable en bastante medida.
La renta básica universal de Sam Altman

Sam Altman no es el único gurú tecnológico que apunta en esta dirección. El no menos mediático ni excéntrico Elon Musk también ha vaticinado que los avances en inteligencia artificial y en robótica probablemente acaben con los trabajos de muchos empleados actuales. Pero ha asegurado que no hay por qué preocuparse, ya que no hará falta trabajar.
Es decir, que sin ser tan específico, también deja clara la posibilidad de una renta básica universal. La principal diferencia es que, en el caso de Altman, este ya ha dado un primer paso. Tal y como recoge el New York Times, el padre de ChatGPT ha repartido mil dólares mensuales entre miles de estadounidenses (texanos) que tuvieran ingresos menores a 28.000 dólares anuales.
Esta especie de experimento, que estuvo en parte financiado por la fortuna del propio Altman (15 millones, nada más y nada menos, puso de su bolsillo) ha sido desglosado por OpenReseach, quienes han hecho hincapié en que, gracias a esta mejora económica, quienes la recibieron destinaron el dinero a su alimentación o el pago del alquiler, pero también a ayudar a los demás.
De la misma manera, también se pusieron de manifiesto otras circunstancias, como el hecho de que el desempleo creció entre aquellos que recibieron la renta básica universal, concretamente en 1.1 meses más. Y también se redujo en 1.3 horas semanales el tiempo que estos ciudadanos dedicaban a su trabajo durante el tiempo que duro el estudio, si se le puede llamar así.
Un futuro… ¿Ocioso?
A pesar de que Sam Altman parece convencido de lo positivo de su renta básica universal, esta se enfrenta a un enorme desafío: ¿cómo sería una sociedad donde mayormente la gente tuviese una existencia ociosa? Suele decirse que el exceso de libertad es tan malo como la falta de ella, y es imposible saber qué impacto podría tener un cambio así.
Por no hablar de otras cuestiones. Si, tal como decía el filósofo Antonio Escohotado “el trabajo dignifica al ser humano”, ¿supondría una renta básica universal que la gente se sintiera a la larga menos útil, más apática o deprimida?
En estos momentos estas preguntas no tienen una respuesta clara, pero formulárselas resulta totalmente imprescindible. Al final, quizá solamente el tiempo o la inteligencia artificial tengan la respuesta, quién sabe.
