Sam Altman, de OpenAI, sobre su nuevo modelo GPT -5.5: "Hay cosas que resultan un poco extrañas"

El máximo responsable de ChatGPT habla de una IA cada vez un poco más "humana". Sam Altman ha sido el primer sorprendido por su comportamiento inesperado.
Sam Altman, de OpenAI, ha vuelto a calentar el lanzamiento de ChatGPT -5.5, la nueva versión de su popular herramienta de inteligencia artificial. Según ha reconocido el propio empresario, el modelo se comporta de manera sorprendente. "Hay cosas que resultan un poco extrañas", asegura.
Sam Altman dice que pidieron a GPT -5.5 que planeara su propia fiesta. Para celebrar su puesta de largo. En su opinión, se trataba de una idea divertida: una máquina organizando su propio festejo. Pero la reacción y las propuestas de la IA no fueron lo que esperaban. Él mismo reconoce que sus respuestas parecían "humanas". Muy inquietantes, parece.
Lo primero que propuso ChatGPT fue que la fiesta se llevara a cabo el 5 de mayo. ¿Por qué en esa fecha? Pues porque coincidía con su versión actualizada: 5.5. Es decir, que el chatbot hizo una broma que todo el mundo interpretó como "un poco extraña", por ser demasiado ocurrente. La misma IA dijo que hacerlo ese día "sería gracioso".
ChatGPT también sorprendió a Sam Altman al pedir que sus creadores hicieran un pequeño brindis para celebrar la ocasión. E incluso pidió sugerencia para su futura versión: GPT -5.6. Altman calificó las ocurrencias de "comportamiento emergente raro". Si lo es para él, que es su máximo responsable, ¿qué podríamos pensar los demás?
Desde OpenAI señalan que esto es una demostración de la evolución de la IA. Respuestas o patrones que no han sido programados explícitamente y que aparecen a medida que los modelos aumentan en tamaño y complejidad. Al entrenarse con cantidades gigantescas de texto humano, estas IA empiezan a producir conductas conversacionales más inesperadas.
Sam Altman y ChatGPT: entre la fascinación y el márketing

Esta es, claro, la visión de Sam Altman. El CEO de OpenAI parece tener claro que ChatGPT es cada vez más sorprendente. Y que sus respuestas son capaces incluso de pillarle desprevenido a él. ¿Pero qué piensan otros expertos? Pues que quizá no sea para tanto, después de todo.
Así han respondido, por ejemplo, desde Futurism. En un análisis de estas anécdotas protagonizadas por GPT -5.5, sus expertos sostienen que la IA siempre ha imitado al lenguaje humano, así que no hay por qué sorprenderse tanto. Según ellos, no hay nada místico detrás de estas respuestas.
En su opinión, Sam Altman solo quiere destacar lo astuto de su herramienta, y que la gente hable de ella. Al dar a entender que la IA va incluso por delante que sus propios desarrolladores, puede hacer que el público comparta esta fascinación. Vamos, que se trataría más bien de una estrategia de márketing más que otra cosa.
La realidad es que, aunque los expertos insistan en que estas herramientas no poseen conciencia, la manera en que se expresan puede provocar una sensación emocional muy fuerte. Cuando una IA parece tener sentido del humor, preferencias o incluso cierta "opinión", resulta fácil atribuirle rasgos humanos, incluso aunque detrás solo exista, como existe, procesamiento estadístico.
Esa tendencia a antropomorfizar sistemas tecnológicos no es nueva. Ocurrió con asistentes virtuales como Siri o Alexa y, mucho antes, con programas conversacionales rudimentarios como ELIZA en los años sesenta. Precisamente por eso, algunas voces dentro del mundo tecnológico consideran arriesgado presentar este tipo de anécdotas de manera demasiado espectacular.
Estas declaraciones de Sam Altman podrían llevar a que el público termine creyendo que las IA poseen deseos, emociones o motivaciones propias. Para ciertos críticos, hablar de "comportamientos extraños" o "momentos inquietantes" puede contribuir más al marketing y a la mitología alrededor de la IA que a una comprensión real de cómo funcionan estos sistemas.
No conviene pensar que las IA modernas son conscientes o que estén desarrollando intenciones ocultas, como sucede siempre en las películas de ciencia ficción o en los libros de Isaac Asimov. Pero sí implica que pueden aparecer conductas inesperadas, especialmente cuando interactúan con millones de usuarios en situaciones muy distintas.
Tampoco hay que olvidar que, al final, es un negocio. Y uno que todo el mundo quiere liderar. OpenAI sigue teniendo una ventaja considerable, de momento, pero Sam Altman seguramente sepa que torres más altas han caído. De ahí que quizá exagere un poco las respuestas de ChatGPT. Al menos, eso creen muchos.
