Sam Altman quiere que la inteligencia artificial sea tu próximo médico, y OpenAI ya está trabajando al respecto

¿Te sentirías seguro si fuese la inteligencia artificial quien cuidara de tu salud? Algo así es lo que tiene en mente el creador de ChatGPT, Sam Altman... aunque con matices.
Solo hace falta echar un vistazo a las tendencias que circulan por Internet, las redes sociales o las revistas digitales: la gente cada vez está más preocupada por la salud.
Sí, incluso sin tener ningún tipo de patología, enfermedad o síntoma preocupante. Lo que antes quizá podría interpretarse como cierto grado de hipocondría, ahora se aprecia con normalidad.
A veces, hasta como un ejemplo de responsabilidad. Pero claro, esto también tiene sus consecuencias: los hospitales están más llenos que nunca. Un fenómeno que a Sam Altman, el creador de la inteligencia artificial ChatGPT, no se le ha pasado por alto. Su compañía, OpenAI ya quiere sacar tajada de ello y, claro, qué mejor forma que recurrir a la propia IA.
La inteligencia artificial velará por tu salud
Según ha escrito en la conocida revista Time, Sam Altman tiene claro lo mucho que la inteligencia artificial podrá ayudar a la sanidad norteamericana (o de donde sea, cabe suponer). De hecho, la IA ya está acelerando, piensa él, el progreso de la medicina, ofreciendo avances en el desarrollo de fármacos, diagnósticos y aumentando la investigación en enfermedades como el cáncer.
Pero la cosa no quedará ahí. Altman cree que la IA es la mejor alternativa que existe en estos momentos para poder aliviar a la colapsada sanidad estadounidense. En la actualidad, los datos demuestran que 129 millones de ciudadanos de Estados Unidos tienen al menos una enfermedad crónica, lo cual se traduce en un gasto anual de 4,1 billones de dólares.
Por suerte, para todos, él tiene una solución: OpenAI, su compañía y creadores del popular ChatGPT, van a fusionarse con la empresa especialista en salud Thrive Global para formar Thrive AI Global. ¿Su objetivo? Crear una inteligencia artificial que, básicamente, sea capaz de actuar a modo de doctor-asistente virtual. Será capaz de ayudar en muchos sentidos.
Para Altman, esta herramienta estará centrada en varias disciplinas: el sueño, la alimentación, el movimiento, el manejo del estrés y la conexión social. Visto así, suena quizá más a una inteligencia artificial centrada en recomendaciones para la salud (ya existen apps por el estilo, de hecho) que de un auténtico médico virtual que cumpla con su labor profesional: curar enfermedades.
Otra vez la privacidad
Sobre el papel, esta iniciativa de Sam Altman y OpenAI no suena tan revolucionaria como se podría pensar cuando el mediático personaje habló por primera vez de la IA actuando a modo de médico. Pero es que además debe enfrentarse a un problema añadido: la privacidad de los usuarios. Para hacer diagnósticos más o menos personalizados, hace falta información.
¿Es hasta cierto punto seguro que OpenAI conozca detalles de tu intimidad como tu estado de salud o las enfermedades que padeces? Conviene recordar que no es la primera vez que OpenAI es cuestionada por no respetar, supuestamente, la privacidad de sus usuarios. Además, ¿cuánto hay de servicio público y cuánto de negocio en este plan?
Es difícil saberlo, pero tampoco han sido pocos quienes ya han acusado con anterioridad a Altman de pensar más en el beneficio que en las posibilidades reales de la propia inteligencia artificial.
