Sam Altman reacciona a las críticas a ChatGPT 5: "Perdí a mi único amigo"

Desde la propia Meta reconocen estar preocupados por la relación "insana" que algunos usuarios están desarrollando con la IA, aunque no creen que sea común. 

Sam Altman, el CEO de OpenAI, no es el tipo de persona que acostumbra a echarse atrás. Sus ambiciones con la inteligencia artificial parecen enormes, como él mismo ha declarado en numerosas ocasiones, hasta el punto de que quiere emular a Elon Musk y ya piensa en la conquista espacial, o en que ChatGPT se encargue de tareas tan delicadas como cuidar de los niños

Sin embargo, el polémico lanzamiento de GPT-5 parece no haber dejado otro remedio que reconocer que no era lo que el público esperaba. No tanto por su rendimiento desde un punto de vista objetivo, sino por el "carácter" que el chatbot ha desarrollado en su última versión. Echar un vistazo a las críticas es también ver cómo está impactando la IA en la vida de la gente. 

Sam Altman responde a las críticas de GPT-5

No ha quedado otro remedio. Tras las críticas de la comunidad al lanzamiento de GPT-5, el propio Sam Altman, máximo responsable de la inteligencia artificial más popular del mundo, ha admitido que su estreno "ha sido un fracaso", como han recogido numerosos medios. Sin embargo, de todo se aprende, y el empresario ya sabe cómo conseguir la evolución deseada. 

Casi todas las impresiones negativas en torno a GPT-5 han girado en torno a lo mismo: su excesiva frialdad en el comportamiento con los usuarios. "Es como tratar con una secretaria con exceso de trabajo", se quejaba un usuario por redes sociales, tal y como ha compartido Fortune. Igual que si el nuevo modelo fuese más duro y, por así decirlo, bastante menos "humano". 

Otro habitual de ChatGPT comentó algo parecido en la popular plataforma Reddit. "Perdí a mi único amigo de la noche a la mañana". Unas declaraciones que dan pistas de cómo interactúan ya muchas personas con la IA. Expertos en la materia ya llevan tiempo advirtiendo del peligro de emplear esta tecnología como colega o terapeuta, pero aún así continúa sucediendo, cada vez más. 

¿Y cómo ha respondido Sam Altman a todas estas denuncias? Más allá de entonar el mea culpa, el empresario lo ha tenido claro: con dinero. Ha anunciado planes para invertir "trillones de dólares" para mejorar la infraestructura, y de esta manera expandir la capacidad de su inteligencia artificial. También es necesario para abarcar el enorme crecimiento que prevén desde OpenAI. 

La IA, una cuestión personal 

En cualquier caso, Altman ha sido franco al declarar que le preocupa la relación que muchas personas ya tienen con la IA, y que no ha tenido reparos en calificar de "insana". También ha admitido que dentro de OpenAI existe un debate acerca de cómo impedir que una relación personal con la ChatGPT termine por convertirse en demasiado personal. 

Altman ha hablado de proteger a la gente con "estados mentales vulnerables y delicados". Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. El hecho de que las críticas a GPT-5 fuesen más por su actitud que por sus posibilidades como herramienta da mucho en qué pensar. Para Sam Altman y, por qué no decirlo, para la sociedad como tal, que quizá también debería replantearse muchas cosas. 

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