Sam Altman tiene razón: muchos estudiantes están usando ChatGPT para tomar decisiones personales, pero no es algo "cool"

El fundador de OpenAI continúa viendo la inteligencia artificial como un progreso en todos los ámbitos de la vida, pero no todo el mundo está de acuerdo con eso. 

En lo que se refiere a la inteligencia artificial, Sam Altman siempre suele ver el vaso medio lleno. A pesar de la gran cantidad de expertos que hablan del peligro en ciernes que puede suponer esta tecnología, él sigue centrado en hacer de ChatGPT una rutina diaria para millones de personas. Un tema delicado, sobre todo cuando se centra nada más y nada menos que en los jóvenes. 

Hace no mucho, el fundador de OpenAI realizó declaraciones en las que exponía que cada tipo de usuario utilizaba la IA de una forma distinta, dependiendo de su edad. Quizá lo planteara para demostrar los distintos usos que puede tener ChatGPT, pero lo cierto es que la jugada le salió regular: lo que pretendía ser una alabanza a su creación, ha terminado por generar polémica. Otra vez. 

Sam Altman y los peligros de ChatGPT entre los jóvenes

Según Sam Altman, muchos jóvenes y estudiantes utilizan ChatGPT como un asistente vital. ¿Y qué es eso exactamente? Pues alguien a quien pedir consejos sobre relaciones, elecciones profesionales, problemas familiares y otras inquietudes personales. Es decir, una especie de consejero. Él lo entiende como una costumbre estupenda, pero muchos otros expertos no están de acuerdo. 

La gran mayoría de especialistas, de hecho, ven esta costumbre de cambiar el diván del psicólogo por las conversaciones con la IA como un disparate. Su argumento parece no solo lógico, sino obvio: como revelan en Financial Times, la IA es incapaz de tener empatía. O lo que es lo mismo, que carece de juicio propio como para poder asesorar emociones humanas profundas. 

Esa es al menos la teoría, porque en la práctica muchos jóvenes parecen indiferentes a esta realidad, y acuden a ChatGPT para recibir consejos personales. El problema, sin embargo, radica en que la IA puedan producir respuestas coherentes, sí, pero esas respuestas están basadas en patrones lingüísticos y no en una comprensión auténtica. Es decir, no sabe de lo que habla. 

Viéndolo desde un punto de vista psicológico, esto vendría a expresar lo siguiente: la IA da consejos a los jóvenes, pero es incapaz de asumir ningún tipo de responsabilidad por aquello que dice. Algo que, para muchos psicólogos, profesores y demás expertos en educación, es un disparate. Las redes sociales, en cambio, demuestran que es una tendencia cada vez más en alza. 

La IA como fuente de sabiduría popular

¿Por qué tantos jóvenes estudiantes usan la IA para ayudarse en sus problemas personales? La explicación, en realidad, podría ser sencilla. Es lo que se conoce como confirmation bias. O sea, que los jóvenes solo buscan confirmar aquello que ya piensan desde un principio, y que la IA diga lo que quieren oír. Algo en lo que herramientas como ChatGPT son bastante expertas.

Con todo, esta "humanización" de la tecnología puede ser peligrosa, dicen quienes saben de esto. No tanto por lo visto en películas como Her o Robot de compañía, sino más bien por una posible banalización de la sociedad. Un problema que, para muchos, ya está ahí, y solo hace crecer cada día.  

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