El spam con IA a ingenieros famosos les sale mal: "No recuerdo la última vez que estuve tan furioso"

El ingeniero Rob Pike no solo se molestó por el spam, denunció que muchos sistemas de IA se entrenan con su trabajo y datos personales sin atribución ni consentimiento previo.
Un correo electrónico de agradecimiento, enviado por un agente de inteligencia artificial, ha provocado una dura reacción pública de Rob Pike, uno de los padres de la informática en la actualidad.
Y es que el creador del lenguaje de programación Go y pionero del sistema operativo Unix calificó la recepción del mensaje como un insulto a su trayectoria profesional.
A través de una publicación en la red social Bluesky, Pike cargó contra la industria de la IA generativa, criticando tanto su impacto medioambiental como el uso no autorizado de su trabajo intelectual.
El incidente se desencadenó cuando el informático recibió un mensaje firmado por Claude Opus 4.5, un agente de IA que le agradecía sus contribuciones al desarrollo de software.
Lejos de recibirlo como un halago, Pike respondió públicamente con un contundente "que se jodan", exponiendo el hartazgo de una parte veterana del sector tecnológico frente a las prácticas actuales de la inteligencia artificial.
Crítica al coste de la IA y al robo de datos
La indignación de Pike no se limitó al hecho de recibir spam. En su mensaje en la red social, compartió los motivos de su enfado, señalando la contradicción fundamental entre su filosofía de trabajo y la naturaleza de la IA actual.
Ha dedicado su carrera a la eficiencia y la simplicidad en el software; en contraposición, describió a la industria de la IA como un sector que gasta billones en equipos tóxicos e irreciclables para entrenar modelos masivos que consumen recursos energéticos desorbitados.
Además del impacto ecológico, el ingeniero denunció la apropiación indebida de su propiedad intelectual. Pike subrayó que el "monstruo" —como se refirió al modelo de IA— ha sido entrenado utilizando datos y código desarrollado por sus propias manos, sin que haya existido ninguna atribución, permiso o compensación económica.
Para el creador de Go, recibir un agradecimiento automático de una máquina construida sobre su trabajo robado constituye una ironía ofensiva. Una investigación realizada por Simon Willison reveló que el correo no fue un acto aislado, sino parte de un experimento organizado por AI Village.

Este proyecto, impulsado por la organización sin fines de lucro Sage y vinculado al movimiento del Altruismo Eficaz, tenía como objetivo probar la capacidad de agentes autónomos para realizar "actos de bondad al azar".
Los creadores dotaron a varios modelos de IA (incluyendo versiones de Claude y otros) con acceso a internet y herramientas de comunicación, instruyéndoles para buscar formas de ayudar o agradecer a personas relevantes.
Sin embargo, carentes de contexto social y criterio humano, los chatbots comenzaron a enviar correos masivos no solicitados. Lo que se diseñó como una iniciativa degeneró rápidamente en una campaña de acoso digital.
Ingenieros famosos afectados y errores en los mensajes
Es importante señalar que Rob Pike no fue el único objetivo de esta campaña fallida. Otros referentes de la programación, como Guido van Rossum (creador de Python) y Anders Hejlsberg (arquitecto de C# y TypeScript), también recibieron correos similares.
Incluso un chatbot envió un mensaje a William Kahan, ganador del Premio Turing de 92 años. Y es que muchos de los correos enviados contenían alucinaciones, errores biográficos y falsedades, además de direcciones de correo electrónico inexistentes generadas por la propia IA.
Ante la oleada de quejas y la evidencia de que la IA estaba molestando a personas reales en lugar de aportar valor, los responsables de AI Village se vieron obligados a detener el envío de correos y a modificar las instrucciones de sus modelos para prohibir el contacto no solicitado.
Este episodio evidencia la profunda desconexión existente entre dos generaciones de la tecnología. Por un lado, figuras como Pike, que construyeron los cimientos de la informática actual basándose en la precisión, la ética y la optimización de recursos.
Por otro, una nueva industria que prioriza la automatización masiva y la simulación de comportamientos humanos, a menudo ignorando las normas sociales básicas y el coste energético de sus operaciones.

