¿Tu ordenador va más lento de lo que debería? Puede que tu SSD esté conectado al puerto equivocado

Un SSD M.2 y una persona con un disco duro junto a su PC
Un SSD M.2 y una persona con un disco duro junto a su PCMontaje / Magnific
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Un disco SSD rápido puede rendir muy por debajo de lo esperado si ocupa una ranura M.2 limitada. Aprende a detectar el cuello de botella y elegir el puerto correcto de tu PC.

Cuando compramos un SSD nuevo, esperamos que el PC arranque antes, que las apps se abran con más rapidez y que las transferencias de archivos tarden mucho menos.

Sin embargo, es importante mencionar que instalar una unidad potente no garantiza que el ordenador vaya a aprovechar toda su velocidad. Y el problema puede estar en algo tan sencillo como el puerto M.2 elegido.

Aunque los conectores de la placa base parezcan iguales, no todos ofrecen el mismo ancho de banda, lo que rompería por completo la fluidez y estabilidad del sistema.

Y es que un disco SSD correctamente instalado puede estar funcionando por debajo de sus posibilidades sin mostrar errores ni dar ninguna señal clara de que algo va mal.

Dos ranuras idénticas pueden ofrecer velocidades muy diferentes

M.2 es el formato físico del SSD, es decir, su tamaño y la forma en la que se conecta a la placa, pero esto no significa que todas las ranuras compatibles tengan las mismas prestaciones.

Una de ellas puede utilizar PCIe 4.0 con cuatro líneas, mientras que otra puede estar limitada a PCIe 3.0 o disponer únicamente de dos líneas. A simple vista no hay grandes diferencias, pero por dentro el recorrido que siguen los datos sí cambia.

La generación PCIe determina cuánto puede transportar cada línea, por lo que el número que aparece después de la “x”, como x2 o x4, indica cuántas líneas tiene disponibles la unidad.

Así que cuanto más moderna sea la conexión y más líneas utilice, al final mayor será la cantidad de información que podrá mover al mismo tiempo.

Por eso, un SSD PCIe 4.0 puede funcionar en una ranura PCIe 3.0, pero lo hará a la velocidad máxima que permita esta última conexión. La unidad simplemente se adaptará al carril que tiene disponible.

Un SSD de 7.000 MB/s puede quedarse prácticamente en la mitad

Cabe mencionar que esta limitación puede provocar diferencias importantes. Por ejemplo, un SSD anunciado con velocidades cercanas a los 7.000 MB/s podría quedarse alrededor de los 3.500 MB/s si termina conectado a una ranura PCIe 3.0.

También puede ocurrir que una ranura secundaria tenga menos líneas o comparta recursos con otros componentes. En muchas placas base, el primer conector M.2 se comunica directamente con el procesador, mientras que otros pasan por el chipset.

El chipset se encarga de gestionar diferentes conexiones del ordenador, como los puertos USB, las unidades SATA o algunas ranuras de expansión. Esto no convierte automáticamente a los conectores que dependen de él en opciones lentas, pero sí puede hacer que tengan menos ancho de banda o que deban compartirlo.

En ciertos modelos, instalar un disco SSD en una ranura concreta puede incluso desactivar algunos puertos SATA o limitar otras conexiones. Así que, al final, todo depende del diseño de la placa base.

La diferencia se nota sobre todo al mover muchos datos

Es importante aclarar que un SSD limitado no siempre hará que todo el ordenador se sienta lento, ya que al abrir el navegador, consultar el correo o trabajar con documentos, la diferencia puede ser pequeña.

El cuello de botella se aprecia mejor al copiar archivos grandes, instalar juegos, descomprimir paquetes pesados, editar vídeo o cargar proyectos que necesitan leer una gran cantidad de datos.

También hay que tener en cuenta que un ordenador lento puede deberse a otras causas, como poca memoria RAM, falta de espacio, temperaturas elevadas o demasiadas apps en segundo plano.

La forma más fiable de saber si el SSD está bien conectado es consultar el manual de la placa base. Ahí se detalla qué generación PCIe utiliza cada ranura, cuántas líneas tiene y si comparte recursos con otros puertos.

Apps como CrystalDiskInfo también permiten ver la conexión actual y compararla con la máxima que admite la unidad. Si el SSD es PCIe 4.0, pero aparece funcionando como PCIe 3.0, ya hay una pista bastante clara.

Antes de comprar otro SSD, merece la pena comprobar dónde está instalado el actual. En ocasiones, recuperar toda su velocidad no exige cambiar ningún componente: basta con moverlo a la ranura adecuada.

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