Un pueblo abandonado desde los años 40 de la España vaciada vuelve a la vida gracias a la IA: "21 vecinos que trabajan, compran, discuten, hacen tratos y se cuentan rumores sin que nadie les escriba el guion"

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Sandiás, un pequeño pueblo abandonado del valle del Guarga, en Huesca, vuelve a tener vecinos. No son personas, sino 21 personajes creados con inteligencia artificial.
Sandiás lleva más de 80 años vacío. Este pueblo, en el municipio de Sabiñánigo, se quedó sin vecinos en los años 40 y hoy solo se puede llegar hasta allí a pie, por un camino de unos 50 minutos. Sus casas están todavía en pie, pero la vida ha desaparecido totalmente. Hasta ahora.
Eso sí, en este caso no hablamos de una repoblación con personas reales. Los habitantes viven dentro de un mundo digital creado por Sandia Byte, el podcast de tecnología de Luis Herreras y presentado por Gabriel Cerra. El proyecto se llama Sandia Village y recrea el pueblo en pixel art. Lo más curioso de todo es que sus habitantes son agentes de inteligencia artificial.
Las 21 personas que forman parte del pueblo tienen sus propias características, objetivos y rutinas y pueden relacionarse entre ellas.
Cada día se levantan, ven las noticias, organizan lo que van a hacer, se encuentran con otros personajes, hablan, discuten, hacen negocios y, al final del día, se van a dormir y escriben en su diario. Nadie les está diciendo qué tienen que hacer en cada momento; son totalmente autónomos.

¿Cómo funciona este pueblo de 21 habitantes creados con IA?
En este pueblo, cada uno tiene su propia personalidad y unos objetivos. A partir de ahí, la IA decide cómo actúan dentro del mundo que les han creado.
El pueblo, además, no funciona aislado. Utiliza la hora, el tiempo meteorológico y las noticias reales del Sandiás y del valle del Guarga, de manera que el mundo virtual cambie con las mismas condiciones que existen fuera de él.
Por otro lado, y según explican sus creadores, algunos son de pueblos cercanos como Sobás, Villobas, Cerésola y Allué. Cada mañana llegan a Sandiás para trabajar y al caer la noche regresan a sus casas.

Los personajes no salen todos de la cabeza de sus creadores
Otra de las partes más interesantes es que Sandia Byte ha dejado además que la comunidad participe en la creación de los habitantes.
De los 21 personajes, 14 fueron creados a partir de las propuestas de los oyentes del podcast. Los otros siete están inspirados en personas conocidas como Sigmund Freud, Elon Musk (Elonsito) o Mark Zuckerberg (Zackarías) e incluso tienen un robot humanoide policía. El objetivo es que cada uno tenga una personalidad diferente para que las relaciones entre ellos sean más interesantes.
"Ciudadano Samuel García Robles, su firmeza y dicción son correctas. No se aprecian signos externos de intoxicación. Queda registrado como apto. Ahora procedo a situarme en la salida para el control preventivo de alcoholemia. Todo ciudadano que abandone el local será observado", se puede leer en una de las intervenciones que hacen los personajes.
"No es un juego de mandar: es un experimento para ver qué pasa cuando sueltas a un puñado de personalidades artificiales en el mismo sitio y les dejas vivir", explican sus creadores.
Esta semana el pueblo funciona con DeepSeek
Sandia Byte también quiere usar el proyecto para comparar distintos modelos de inteligencia artificial.
La primera beta funciona con DeepSeek, el famoso modelo chino. Pero la idea no es quedarse solo con este. Ya han adelantado que las próximas versiones utilizarán modelos estadounidenses y europeos para comprobar qué diferencias hay cuando cambia el motor que está detrás de los personajes.
El escenario será el mismo, los personajes serán los mismos y las reglas serán parecidas, pero cambiará el modelo que toma las decisiones. Así podrán ver si unos modelos son más propensos a algunas respuestas, si colaboran de forma diferente o si aparecen comportamientos distintos cuando interactúan entre ellos.
No se trata de hacer una competición para decidir qué IA es mejor. La idea es poner a diferentes modelos dentro de la misma pequeña sociedad y ver cómo se comportan.

