Larry Page, cofundador de Google: "A veces es importante despertar y dejar de soñar"

Larry Page
Larry PageMontaje

El ex CEO de Google no propone dejar de imaginar, sino identificar cuándo una idea deja de ser solo un sueño y empieza a transformarse en algo real que puede ejecutarse.

Larry Page cofundó Google en 1998 junto a Sergey Brin mientras ambos eran estudiantes de doctorado en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.  

Lo que hoy es la empresa tecnológica más influyente del mundo empezó con una intuición que Page tuvo literalmente mientras dormía. Su historia es el origen de una de sus frases más citadas: "A veces es importante despertar y dejar de soñar".

En 2009, en un discurso ante los graduados de la Universidad de Michigan, el ex CEO de Google explicó qué quiso decir, y lo hizo con una anécdota interesante.

La noche en que nació la idea de Google

Larry Page preguntó a los graduados si conocían esa sensación de despertarse con un sueño muy nítido y perderlo por completo al amanecer por no haber tomado nota. 

Luego contó que, con 23 años, vivió exactamente eso, pero decidió no dejarlo escapar. Sus palabras exactas fueron:

"¿Saben lo que es despertarse en mitad de la noche con un sueño muy vívido? ¿Y saben que, si no tienen lápiz y cuaderno junto a la cama para anotarlo, se les habrá olvidado por completo a la mañana siguiente?”. 

"Bueno, tuve uno de esos sueños. Al despertar, pensé: ¿y si pudiéramos descargar toda la web y quedarnos solo con los enlaces? ¡Agarré un bolígrafo y empecé a escribir! A veces es importante despertar y dejar de soñar. Pasé la mitad de la noche garabateando los detalles y convenciéndome de que funcionaría".

Ese ejercicio de escribir durante horas para no dejar que la idea se evaporara fue el primer esquema de lo que acabaría siendo el algoritmo PageRank y, con él, el motor de búsqueda de Google.

El momento en el que una idea cambia de plano

La frase no es una crítica a los sueños ni una invitación al pragmatismo sin ambición, sino que Page ha defendido desde siempre proyectos enormes y objetivos que suenan imposibles. 

Lo que critica es quedarse instalado en la fase de la imaginación sin pasar a hacer algo concreto. Para él, soñar representa el momento en que aparece la idea: valioso, pero pasivo. 

Y despertar es la decisión de capturarla y empezar a darle forma, aunque sea con notas desordenadas en mitad de la noche. Es el punto más importante del proceso, no el momento en que se tiene la idea, sino el momento en que se decide hacer algo con ella.

La trayectoria de Larry Page como empresario refleja exactamente esa filosofía. Bajo su dirección, Google pasó de ser un proyecto universitario a reorganizarse en Alphabet.

Una estructura diseñada para apostar en paralelo por coches autónomos, infraestructura de conectividad, investigación y otras iniciativas de largo alcance. 

Cabe mencionar que ninguno de esos proyectos nació de planes perfectos, sino de hipótesis que se probaron pronto y se ajustaron con los resultados.

Larry Page no ha sido un visionario que formula ideas y espera a que otros las ejecuten. Ha sido consistente en fijar un umbral bajo para empezar: cuanto antes se prueba algo en el mundo real, antes se sabe si merece seguir adelante.

Hoy el discurso sobre éxito y emprendimiento está lleno de mensajes sobre "pensar en grande" y "visualizar", pero habla mucho menos de la parte incómoda, que es arrancar con lo que hay, sin esperar al momento ideal ni al plan definitivo.

Si una idea te importa de verdad, el siguiente paso no es seguir dándole vueltas, sino escribirla o llamar a alguien. Un proyecto que avanza no está en la calidad de la idea, sino en lo que se hace en las horas siguientes a tenerla.

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