Cansado de Google Drive, he probado FileZilla para transferir archivos: es gratis y de código abierto

FileZilla es una herramienta de código abierto y gratuita que funciona como un servicio FTP, es decir, para transferir archivos entre un cliente y un servidor. Gracias a esta aplicación, podrás compartir fácilmente tus archivos, también con un servidor local.
Si has usado Google Drive, Dropbox y este tipo de aplicaciones, te habrás enfrentado al mensaje de que casi has alcanzado el límite de almacenamiento, independientemente de que hayas optado por alguna opción de pago.
Existen varias alternativas con las que podrás tener un mayor control sobre tus archivos, y pasarlos de un dispositivo a otro en muy poco tiempo, aunque requieren de conocimiento básico sobre conceptos de redes.
He probado con FileZilla, una solución de código abierto que lleva más de 10 años en el mercado y que, adicionalmente, permite acceder a la versión Pro, con muchas más herramientas, también en lo que tiene que ver con la seguridad.
En su página oficial, lo primero que aparece es el enlace de descarga directa para el cliente y, a su lado, para el servidor. Aquí hablaré de la parte del cliente, que sirve para transferir archivos, ya que la del servidor permite compartirlos con otros usuarios que tengan acceso a este.
Esta última opción es muy útil si necesitas compartir archivos con usuarios de una misma organización, con amigos, familiares y personas cercanas con acceso; con la versión Pro, también tendrás soporte de protocolo para WebDAV, Amazon S3, Blackblaze B2, Dropxbox, Microsoft OneDrive, Google Drive, Microsoft Azure Blob, File Storage y Google Cloud Storage.
A continuación, te cuento cómo configurar FileZilla y cómo funciona esta herramienta gratuita.
Qué es FTP y cómo funciona
Las siglas FTP hacen referencia a File Transfer Protocol, es decir, un protocolo de transferencia de archivos por su traducción al español. Gracias a este protocolo, se pueden intercambiar archivos entre dispositivos diferentes.
Para ello, se establece una comunicación entre cliente y servidor, este último pudiendo ser el de un alojamiento web como, por ejemplo, un catálogo de moda que quieras tener actualizado fácilmente desde tu propio ordenador.
A su vez, FileZilla soporta SFTP, que es una versión más robusta del protocolo; por sus siglas, significa Protocolo Seguro de Transferencia de Archivos, disponible desde la configuración manual del cliente que hayas introducido.
En resumidas cuentas, esta herramienta de código abierto permite conectarse a un servidor remoto para intercambiar archivos, que puede ser uno propio o el que te hayan compartido por correo electrónico desde tu organización.
Solo necesitarás saber tu nombre de usuario y contraseña, el nombre del dominio y el puerto de escucha que te han enviado si el servidor es externo. También puedes configurar tu propio servidor local, si no quieres complicarte mucho.
Cómo configurar FileZilla correctamente
Como gran ventaja, FileZilla cuenta con una interfaz muy sencilla de utilizar, parecida al explorador de archivos de Windows, así que no tendrás ningún tipo de dificultad para usarla en tu día a día; ahora bien, la configuración puede llegar a ser algo enrevesada.
En primer lugar, descarga la opción de cliente desde este enlace. Si eres un usuario avanzado, también tendrás la oportunidad de compilar FileZilla y construir para múltiples plataformas. Cuando pinches en el enlace, reconocerá directamente tu sistema operativo.
Una vez hayas abierto el archivo descargado, aparecerá el menú de instalación. Avanza en todas las ventanas que aparezca, pero elimina la opción de descarga adicional del navegador de Avast, ya que llega activada por defecto.
A partir de aquí, también tendrás que elegir si quieres que tus archivos estén disponibles para todos los usuarios del ordenador o, en el caso contrario, para el usuario que uses habitualmente, el principal con privilegios de administrador.
Desde este punto, comienza la verdadera odisea, aunque es realmente sencillo si sigues los pasos. Yo voy a poner un ejemplo corriendo en el servidor local con accesos a un simple directorio. Lo primero de todo es crear esta carpeta para ver que todo funciona correctamente.
Simplemente, en el mismo escritorio puedes crear una carpeta nombrada como "pruebaFileZilla". Recuerda el directorio a la carpeta y accede a FileZilla Server. Durante la configuración inicial, elige "instalar como servicio con Windows" y "comenzar después de completar los ajustes".
El puerto que debes elegir es 14147, aunque puedes selecciona cualquier otro que prefieras. Ten cuidado con los que eliges, ya que dejar abiertos los puertos puede dar lugar a problemas graves de seguridad.

Cuando aparezca un diálogo pidiéndote usuario, contraseña y demás, introduce en Host 127.0.0.1 –si lo haces de forma local; si tienes un host compartido por tu organización, introduce el que hayan compartido contigo–, elige el puerto 14147, el mismo que hayas escrito en la instalación y deja la contraseña vacía.
Aquí ya habrás conseguido conectar tu servidor local, aunque tendrás que conceder permisos de acceso. Para ello, entra al menú de configuración de la izquierda y crear un usuario; por ejemplo, testuser, marca Enable user y crea tu contraseña desde dicha pestaña.
Una vez hecho esto, accede a la pestaña de carpetas compartidas y agrega la que has creado en tu escritorio previamente; te pedirá que selecciones los permisos correspondiente de lectura, escritura –si necesitas subir archivos– o Delete –para borrar carpetas–.
Por último, accede a FileZilla Client y en la barra de conexión rápida de la parte superior introduce el nombre de usuario elegido, el host, la contraseña y el puerto. Pincha en Conexión rápida y aparecerán los directorio permitidos para este usuario en el menú de la derecha.
Si necesitas compartir más archivos, sigue estos mismos pasos según los usuarios que tengan acceso y las carpetas. En la izquierda, tendrás acceso a tus archivos locales, mientras que en la derecha tendrás los disponibles en el servidor.
Con ello, ya podrás intercambiar archivos sin ningún tipo de problema, con prácticamente las mismas funcionalidades que ofrece el explorador de archivos de Windows. Una opción algo complicada de configurar si no eres un usuario avanzado, pero que te ahorrará mucho tiempo.
