El acceso remoto de Windows presenta una falla crítica que Microsoft no corregirá

La vulnerabilidad que tiene el Protocolo de Escritorio Remoto de Microsoft y que afectaría a todas las versiones de Windows y que, en principio, no va a corregirse.
Investigadores han encontrado una grave vulnerabilidad de seguridad en el Protocolo de Escritorio Remoto de Microsoft, que parece estar diseñado para validar siempre una contraseña usada previamente para conexiones remotas sobre equipos de Windows, incluso si dicha contraseña ha sido revocada por el usuario o comprometida en una brecha de seguridad.
Se trata de un protocolo propietario desarrollado por la propia Microsoft que facilita las conexiones remotas a equipos Windows.
De hecho desde Windows XP todas las versiones del sistema operativo incluyen un cliente RDP conocido como conexión a escritorio remoto, por lo que prácticamente todas las versiones de Windows estarían afectadas.
Básicamente los investigadores descubrieron que RDP sigue aceptando contraseñas usadas y que ahora se almacenan en caché en una máquina local. Windows almacena estas contraseñas validadas pero en una ubicación criptográficamente segura en el disco, y las máquinas nuevas pueden usar la contraseña antigua para acceder a otros sistemas.
Ninguna plataforma de seguridad de Microsoft como Defender genera alarma alguna y las contraseñas más nuevas pueden incluso ignorarse, mientras que las más antiguas aún funcionan.
Los investigadores consideran que millones de usuarios en casa o en entornos empresariales están en riesgo.
Microsoft, al ser consultado sobre este fallo de seguridad, comenta que la tecnología funciona de forma correcta y que este comportamiento es una decisión de diseño para “garantizar que al menos una cuenta de usuario siempre tenga la capacidad de iniciar sesión sin importar cuánto tiempo el sistema haya estado desconectado“.
No es la primera vez que Microsoft recibe este aviso, y no obstante en verano de 2023, otros investigadores avisaron al respecto.
En aquel momento, los ingenieros de Microsoft intentaron modificar el código para eliminar esta puerta trasera, pero al ver que los cambios podrían afectar a la compatibilidad con una función de Windows de la que dependen muchas aplicaciones, abandonaron el intento.