EEUU, Irán y los conflictos geopolíticos marcan una nueva era en los ataques DDoS

Guerra EEUU e Israel vs Irán
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La guerra entre EEUU, Israel e Irán ha iniciado una nueva época en los ataques DDoS, con ofensivas récord de 35 segundos que podrían hacer caer a un país entero.

Este año será recordado claramente por el conflicto entre Irán y Estados Unidos –y sus socios en la región–, pero también por un nuevo tipo de guerra que ya lleva gestándose varios años, como es un formato híbrido en el que la ciberseguridad es crucial.

Se ha podido ver, por ejemplo, en el conflicto entre Ucrania y Rusia, con el avance impresionante de la tecnología como los drones automatizados mediante inteligencia artificial, además de ciberataques orientados a romper infraestructuras críticas de un país o región.

Quizá en este ámbito de guerra híbrida el mejor denominado común sean los ataques DDoS –denegación de servicio distribuida–, que están dirigidos a colapsar los servidores de una compañía, un país u otra organización, mediante el uso de botnets, miles y miles de máquinas infectadas previamente y bajo las órdenes de un atacante.

Y el último informe de amenazas DDoS elaborado por Cloudflare para el primer semestre de 2026 ilustra la magnitud de estas nuevas agresiones bélicas: "A mediados de año, Cloudflare ya ha mitigado 23,2 millones de ataques DDoS de cada de red y 29,64 billones de solicitudes HTTP. Eso equivale a aproximadamente 5.343 ataques DDoS de cada de red por hora o unos 128.000 por día".

O lo que es lo mismo, cada hora que pasa existen más de 5.000 ataques que se dirigen a infraestructuras críticas de un país, como puede ser su arsenal militar, las centrales destinadas a la energía o instalaciones de agua, entre muchas otras.

Y, aunque ya se han podido ver ataques DDoS importantísimos en los últimos años, 2026 ha marcado un antes y un después, bajo la estrategia de los ataques a velocidades impresionantes, anteriormente solo al alcance de unos pocos.

Ataques inéditos que pueden tumbar un país entero

Ya de por sí las cifras compartidas con Cloudflare deberían encender todas las alarmas, aunque hay un dato aún mucho peor: del conjunto, un total de 935 ataques superaron velocidades de 1 Tbps –un terabit por segundo–.

Durante el primer y el segundo trimestre de 2026, esto supone un aumento de 519% en los ataques masivos, o lo que es lo mismo, la cifra se ha multiplicado por 6 respecto a la actividad analizada durante el período anterior.

En la práctica, existen 2 opciones viables: o los atacantes han perfeccionado las técnicas para reclutar a sus botnets o han encontrado nuevas vulnerabilidades en los protocolos para amplificar de forma masiva el tráfico.

Para ejemplificar la magnitud de este tipo de ataques más novedosos, quizá convenga entender cómo funcionan las velocidades de estos ataques DDos. En primer lugar, los más habituales son los 100 Mbps, que son apenas cosquillas para una compañía gigante, aunque sí podrían llegar a saturar las conexiones de pymes o servidores web de un individuo.

En un nivel superior aparecen los de 100 Gbps, ya mucho más peligrosos para instituciones públicas, por ejemplo, e incluso con la capacidad de desconectar centros de datos enteros y saturar los enlaces de subida de los proveedores de servicios de internet (ISP, por sus siglas en inglés).

Ya en otro orden entrarían estos ataques de 1 Tbps, organizados para la destrucción absoluta. Estos se basan en paquetes que combinan tasas masivas para saturar servicios vitales para el funcionamiento correcto de las infraestructuras, pero también inundan la red con campañas de paquetes de Mbps, para que los routers o cortafuegos de red no puedan procesar todos los datos.

Esto se traduce en que estos grupos de ciberdelincuentes, que pueden estar patrocinados por los Estados en el contexto actual de conflicto geopolítico, tienen un acceso mucho más asequible a los recursos de este tipo, ya sea por contar con financiación o por haber conseguido esto en el mercado negro.

'Operación Furia Épica', el combustible para el aumento de estos ataques

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel comenzaron su ofensiva conocida como Operación Furia Épica en lo que –en repetidas ocasiones– argumentaron que sería un ataque que duraría apenas 2 semanas. Desde entonces, Irán ha resistido cualquier tipo de ataque y el mundo se ha enredado en una guerra que no parece tener una fecha final clara.

Durante este mes y en las semanas posteriores, EEUU e Israel lanzaron diferentes ataques sobre infraestructuras críticas de Irán, argumentando una "liberación" del país, además de la posibilidad de acabar con el supuesto arsenal nuclear que el país persa mantiene dentro de sus fronteras.

Ni la una ni la otra, los aliados occidentales no han conseguido sus objetivos, pero sí que aumentaran en aquel entonces los ataques en una guerra cibernética que se ha intensificado en todo el mundo.

Tras las primeras 72 horas desde el primer ataque, hubo hasta 149 reclamaciones de ataques DDoS por parte de grupos de hacktivistas, todos ellos dirigidos a 110 organizaciones repartidas por 16 países diferentes.

Además, con un desplazamiento de los objetivos que nunca antes había ocurrido, ya que casi la mitad (el 47,8%) de los objetivos eran entidades gubernamentales, mientras que lo más habitual es que el sector privado sea al que más se dirigen este tipo de ataques, en un porcentaje mucho más diferencial.

De esta forma, el sector relacionado con las instituciones gubernamentales pasó del puesto 29 al puesto 9 en el ranking compartido por Cloudflare, una tendencia que jamás se había dado de esta forma en un semestre durante el mismo año.

Y en este punto cabe destacar que ni siquiera los equipos de seguridad pueden responder de forma correcta, debido a que el 90,6% de los ataques duran menos de 10 minutos, una franja en la que los analistas –o las herramientas– de seguridad se quedan sin capacidad de respuesta. En los casos más extremos, el ataque se ha realizado en apenas 35 segundos, marcando un récord histórico.

"No existe una ventana práctica para la intervención humana: para cuando una alerta llega a un analista de seguridad el ataque ya ha terminado", explican en el mismo informe. "La mitigación manual y las soluciones bajo demanda son simplemente demasiado lentas para esta realidad".

Eso sí, un ataque de 35 segundos no es nada simple, por lo que la brevedad del mismo no implica que tenga menos consecuencias para la institución, ya que los dispositivos como routers pueden tardar minutos en volver a conectarse correctamente, además de que las bases de datos podrían llegar a perderse o a requerir una atención manual personalizada.

En conclusión, la guerra entre EEUU e Israel contra Irán ha supuesto un nuevo estadio en los ataques DDoS a nivel internacional, marcando nuevos históricos que afectan a todo el mundo y, por supuesto, que dejan totalmente fuera de servicio a los equipos encargados de la ciberseguridad defensiva.