Linux se enfrenta a una nueva botnet que secuestra routers y los convierte en nodos para ocultar ataques

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Evooo1Bot afecta a dispositivos Linux y es capaz de disfrazarse, ocultarse y elegir el virus que mejor se adapte a la arquitectura del dispositivo infectado.

Las botnets son básicamente redes de dispositivos que se han infectado previamente y que funcionan bajo el control de un mismo atacante. Ahora, ni siquiera Linux se salva de esta sofisticada técnica, ya que ha aparecido una nueva amenaza a la que se ha bautizado como Evooo1Bot.

Su nombre proviene precisamente de una cadena de texto ("evooo1") que los atacantes han dejado grabado en el código del programa, según ha descubierto el equipo FortiGuard Labs de Fortiinet en una investigación de seguridad.

Este malware ha sido específicamente diseñado para atacar a dispositivos con sistemas operativos Linux, concretamente a aquellos como routers, firewalls o cámaras IP, y lleva activo al menos desde julio de 2026, por lo que ha infectado a importantes marcas como D-Link, TP-Link, NETGEAR, Tenda y Alcatel.

Evooo1Bot aprovecha una gran lista de vulnerabilidades conocidas, pero que no se han parcheado o actualizado correctamente, por lo que se dedica a explotar todas estas para comenzar el ataque y lograr entrar en estos dispositivos.

Tras lograr acceder, se ejecuta un comando que descarga la versión exacta del virus que mejor se adapte a la arquitectura del dispositivo en cuestión y, para no dejar ningún tipo de huella, borra toda el historial de comandos con la imposibilidad de que el dueño no se percate del ataque.

A diferencia de lo que ocurre con los botnets tradicionales más orientados a saturar los servidores web y hacer caer páginas en un ataque totalmente coordinado, Evooo1Bot funciona más bien como una herramienta modular bastante peculiar.

Su característica principal, y la más peligrosa, es que se disfraza para convertir el dispositivo infectado en un proxy o intermediario, lo que permite al atacante navegar por internet con la conexión de la víctima u ocultar su ubicación real, además de acceder a la red interna de una empresa desde el interior, para no levantar ningún tipo de sospecha.

En segundo lugar, cuenta con un escáner de contraseñas mediante la fuerza bruta, por lo que es capaz de adivinar credenciales de dispositivos del hogar, pero también de bases de datos profesionales o herramientas de desarrollo.

A partir de aquí, es capaz de rastrear todo el tráfico del dispositivo infectado para hacerse con las cookies o las credenciales de cualquier usuario, una técnica muy sofisticada y difícil de atrapar.

Quizá lo más curioso es que actúa prácticamente como un ninja para no ser descubierto: si observa que hay herramientas de análisis como Wireshark o está corriendo en un entorno virtual (sandbox) se para completamente para que nadie lo pueda descubrir.

Y los firewalls tampoco son capaces de identificarlo, ya que oculta la comunicación con los servidores de los atacantes mediante técnicas de cifrado complejas –AES y ChaCha20–, mezclando el tráfico legítimo de internet en el puerto 443 con el suyo propio. Básicamente, una odisea para los equipos de seguridad.

Aunque según los analistas la solución es sencilla y pasa por la prevención. En este sentido, recomiendan no olvidarse de los dispositivos conectados más olvidados, como pueden ser los de red, que suponen la primera línea de defensa para no infectarse y forma parte de una red zombi.

Desde Fortinet recomiendan mantener los parches de seguridad actualizados de forma inmediata, ya que Evooo1Bot explota vulnerabilidades ya conocidas; obligatorio entonces mantener el firmware del router actualizado, además de las cámaras asociadas.

Como paso crucial, también es imprescindible haber cambiado las contraseñas por defecto de estos dispositivos, debido a que el malware busca de forma activa los que mantienen aún las de fábrica, al ser más fáciles de infectar.

En definitiva, Evooo1Bot recuerda que, por más que haya dispositivos menos importantes conectados a la red de una organización, la prevención es vital para no caer en este tipo de técnicas, que pueden ser más complicadas de identificar durante la monitorización.