La estafa del banco que preocupa a los expertos: así puedes identificarla en segundos

Los casos de phishing llevados a cabo por los ciberdelincuentes crecen cada día, como no se cansan en poner de manifiesto la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Casi todos los expertos, empezando por la Guardia Civil y la Policía Nacional, se muestran preocupados por las recurrentes estafas en forma de phishing. Sobre todo cuando estas llegan haciéndose pasar por una entidad conocida, habitualmente bancaria. Aprender a distinguir estos fraudes de las operaciones legales es fundamental en los tiempos tecnológicos que corren.
Por eso, la recomendación de los especialistas es clara y contundente: solo con prestar atención a unos cuantos detalles suele ser suficiente para no caer en las trampas de los ciberdelincuentes. Acciones que no tienen por qué ocupar más de unos segundos, y que pueden evitar quebraderos de cabeza, problemas legales y, sobre todo, que tu cuenta termine sufriendo un desgraciado robo.
Cómo evitar las estafas en segundos
Los ciberdelincuentes cada día aprovechan más las posibilidades que ofrece la tecnología para tender trampas a los usuarios, ya sea en forma de correos electrónicos, mensajes de textos y artimañas parecidas. Sin embargo, solo es necesario tener una cosa clara para no ser víctima de sus estafas: los bancos nunca envían comunicaciones con enlaces. Si es el caso, se trata de un timo.
De la misma forma, existe otra manera efectiva de saber cuándo se está ante un fraude. Uno de los signos más evidentes de phishing es una dirección de correo falsa. Aunque el mensaje parezca venir de un banco, revisa siempre con atención el remitente y que este no tenga caracteres extraños o llegue de un dominio gratuito. Tampoco supone un gran esfuerzo ni apenas pérdida de tiempo.
Ten presente, partiendo de esta recomendación, que aunque las entidades bancarias no son infalibles, lo más normal es que ninguna comunicación suya tenga faltas de ortografía ni frases mal escritas, como si alguien las hubiese traducido chapuceramente. Que es precisamente lo que sí sucede cuando se trata de una estafa. Estos detalles son fundamentales para detectarlas rápidamente.
En caso de duda, tómate aunque sea unos instantes para revisar cualquier URL que llegue de un correo o un mensaje sospechoso. Sea de tu banco o de cualquier otra entidad. Simplemente tienes que pasar el cursor por encima del enlace (sin hacer clic en él, obviamente) y fijarte en si la dirección de destino resulta extraña, está acortada o, directamente, no coincide con la del banco.
La prevención es el mejor remedio contra los ciberdelincuentes
De igual manera, los expertos en ciberseguridad también están de acuerdo siempre en otro punto fundamental: las estafas casi siempre parecen urgentes. El objetivo consiste en que los usuarios no se tomen mucho tiempo en repasar nada, por eso suelen valerse de textos que transmitan miedo y requieran de una acción inmediata. En plan "su cuenta ha sido bloqueada" y cosas por el estilo.
Para terminar, piensa que al final es cada cliente quien, en caso de duda, cuenta con la opción de dirigirse a su banco (o donde sea) por sus canales oficiales, evitando así cualquier posible estafa. Y, tal como están las cosas, más conviene dudar, aunque solo sea para tomarse unos segundos en los que analizar las notificaciones recibidas.