Ni soldados ni drones, este país se prepara para la guerra contratando programadores y hackers para su ejército

Hackers reclutados por el gobierno de Filipinas
Hackers reclutados por el gobierno de FilipinasImagen generada con IA
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

Filipinas está reclutando a programadores, expertos en ciberseguridad y hackers para sumarlos a su ejército y que sean capaces de responder a las amenazas de la guerra moderna.

Las guerras están cambiando y las estrategias que dominaron durante décadas, con grandes ejércitos y batallas de desgaste, ceden terreno ante un frente mucho menos visible pero potencialmente más devastador: la guerra cibernética.  

Un ciberataque contra bases de datos gubernamentales o infraestructuras críticas puede paralizar un país entero sin que se dispare un solo tiro, y esa es precisamente la amenaza que Filipinas quiere estar en condiciones de repeler.

De acuerdo con el South China Morning Post, el secretario de Defensa, Gilberto Teodoro Jr., ordenó a las Fuerzas Armadas filipinas que amplíen un programa militar ya existente.

Aquel que permite a profesionales civiles con habilidades especializadas como científicos, ingenieros, médicos y abogados incorporarse al ejército directamente sin pasar por la ruta tradicional de formación militar. 

El ejército busca código, no solo fusiles

Hackers cifrado WIndows
Hackers cifrado WIndowsGenerada con IA

La lista de expertos que busca el ejército filipino describe bien el momento histórico, donde expertos en informática, programación, ingeniería y ciberseguridad figuran entre los perfiles prioritarios. 

Y es que el país se ha dado cuenta de que las capacidades cibernéticas, la ingeniería, así como la inteligencia artificial son ya partes inseparables de la guerra moderna, y quiere llegar preparado ante un posible ataque cibernético avanzado.

El portavoz de Defensa, Arsenio Andolong, dijo que hay jóvenes filipinos con habilidades excepcionales en ciberseguridad que están desempleados, y según explicó, "hay hackers éticos y hackers malintencionados. El secretario Teodoro quiere aprovechar su talento para el país".

Estos expertos no solo defenderían redes, también operarían y mantendrían sistemas de armas cada vez más sofisticados. El ejemplo que ponen es el caza FA-50, cuya incorporación requirió años de formación hasta disponer de pilotos cualificados. 

El objetivo final de todo el programa es reforzar la defensa del archipiélago y proteger su zona económica exclusiva, en un contexto de ciberataques recurrentes contra instituciones del país.

Ucrania como referencia, pero no como modelo a copiar

Cámara de seguridad en la guerra moderna.
Cámara de seguridad en la guerra moderna.Imagen generada con IA.

La guerra de Ucrania pesa en la mente de los planificadores filipinos. Drones, guerra electrónica, operaciones cibernéticas y desarrollo rápido de software han demostrado allí ser decisivos. 

Sin embargo, el profesor Arnaud Leveau advierte de que Manila no debe copiar ese modelo al pie de la letra, porque su teatro de operaciones es marítimo y archipelágico, no terrestre, y esa diferencia exige una adaptación propia de las lecciones aprendidas en Europa del Este.

No obstante, el verdadero enemigo del plan es el sueldo, que es el talón de Aquiles del proyecto, donde los salarios militares no pueden competir con los del sector privado tecnológico, y el analista Vincent Kyle Parada advierte de un riesgo concreto: 

“Si estos oficiales acaban cargados de trabajo administrativo ajeno a su especialidad, el programa se convierte en 'un asesino de carreras' que empuja al talento de vuelta a las empresas”.

Si bien reclutar hackers es fácil de anunciar en un comunicado, al final, retenerlos, motivarlos y darles un papel que merezca la pena es la verdadera batalla que Filipinas tiene por delante.

Filipinas está preparando su ejército para una realidad donde el código, los datos y la tecnología forman parte del campo de batalla. La búsqueda de programadores, ingenieros y expertos digitales muestra cómo los conflictos del futuro dependerán tanto del conocimiento tecnológico como de la fuerza militar tradicional.

La guerra moderna ya no se mide únicamente por el número de soldados disponibles, sino también por la capacidad de un país para proteger sus sistemas y responder ante amenazas que pueden llegar desde cualquier lugar del mundo.

Más información sobre: