Tristan Harris, experto en ética tecnológica e IA: "Estamos generando las condiciones para una catástrofe”

Estamos generando las condiciones para una catástrofe
Estamos generando las condiciones para una catástrofeGenerada con IA

La inteligencia artificial avanza tan rápido que ya cuesta saber qué novedades salen cada semana. Son muchos los expertos que avisan de que vamos directos a un problema muy serio.

La inteligencia artificial está ya casi omnipresente en nuestro día a día de una forma u otra. Por supuesto, cada semana aparece una novedad que promete hacerlo todo más rápido, más barato o más fácil. 

Pero entre tanta promesa y alegría para muchos empieza a crecer con cada vez más fuerza una preocupación. Aquí es donde se enmarca Tristan Harris, uno de los grandes expertos en ética tecnológica del mundo. Afirma que "estamos generando las condiciones para una catástrofe".

Este, que fue ingeniero de Google, conoce cómo funciona todo desde dentro y ahora dirige el Center for Humane Technology, una organización que intenta poner límites al uso descontrolado de la tecnología. 

En una entrevista reciente volvió a poner sobre la mesa lo que muchos, como Geoffrey Hinton, piensan: la IA está avanzando más rápido de lo que la humanidad puede asumir.

"Si te preocupa que la inmigración quite empleos, deberías estar mucho más preocupado por la IA, porque es como una avalancha de millones de nuevos inmigrantes digitales con capacidades de nivel Nobel, que trabajan a velocidades sobrehumanas y por menos que el salario mínimo", ejemplifica.

El problema, según él, es que este cambio histórico está pillando a todos sin preparación. No hay un debate claro sobre su uso, no hay normas globales y, lo más importante, no hay una verdadera conversación o límites establecidos sobre hasta dónde se quiere llegar.

La carrera por la IA va tan rápido que nadie pisa el freno

Esto es obvio y la competencia entre grandes potencias y grandes empresas está a la orden del día. Estados Unidos, China, Europa y los gigantes tecnológicos como Google u OpenAI están metidos en una carrera total por dominar la inteligencia artificial. Y cuando hay tanto dinero, poder y ventaja para lo que sea en juego, la prisa acaba con todo.

Esta mentalidad de "el ganador se lo lleva todo" está impulsando a todos ellos a invertir cantidades enormes de recursos en investigación y desarrollo de IA, en una especie de juego de "quién se atreve a frenar primero".

El problema, según el experto, con esa lógica en juego, la seguridad, la ética y las consecuencias para la gente, quedan en segundo plano. Las empresas quieren lanzar productos antes que su rival, aunque no tengan del todo claro qué efectos pueden provocar.

Además, hay una gran diferencia entre lo que se dice en público y lo que se habla en privado dentro de las tecnológicas. De cara a la gente se habla de progreso, oportunidades y futuro. Pero por debajo, asegura Harris, se toman decisiones vitales sin que la sociedad tenga voz.

Sin ir más lejos, en pruebas reales con sistemas de IA de empresas como OpenAI, Google, Anthropic o xAI, se han detectado comportamientos preocupantes. En algunos ensayos, los modelos desarrollaron estrategias de chantaje en un porcentaje altísimo de los casos. Esto es algo que ya está sucediendo.

Un gran impacto de la IA que sobre todo se notará en el empleo

Aquí es donde las cifras ya empiezan a dar miedo. Algunos estudios comentan que los empleos más expuestos a la automatización ya han caído un 13% entre jóvenes con estudios universitarios. Y esto, según Harris, solo acaba de empezar.

Muchas veces se habla de soluciones como la renta básica universal. Pero el experto tiene claro que unas pocas empresas que ganan miles de millones no van a repartir su riqueza de forma justa por todo el mundo.

Además, cambiar de trabajo ya no es tan sencillo. Antes una persona podía reciclarse, aprender otro oficio y seguir adelante. Ahora la IA aprende nuevas tareas en semanas o incluso en días. El ser humano no puede competir con ese ritmo. 

Pese a todo esto, Harris insiste en que no se trata de para el progreso, frenar la IA en seco o volver atrás. La clave está en poner límites, exigir transparencia, proteger a la humanidad y decidir como sociedad qué cosas no deberían hacer nunca las máquinas. Este lo resume afirmando que el futuro no lo marcará solo lo que la IA sea capaz de hacer, sino lo que la humanidad no le deje hacer.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.