China da jaque mate a EEUU con un mega centro de datos en pleno desierto: "Los controles crearán barreras, pero no la detendrán"

Generada con IA

Este proyecto, que albergará más de 115.000 chips Nvidia, pone en jaque las restricciones de EEUU y apunta a convertir a China en líder mundial en IA.

Prepárate para lo que se viene porque la guerra en EEUU y China solo acaba de comenzar. La última novedad viene de la mano del gigante asiático y es una auténtica demostración de su poder. 

En Pekín se está levantando una red de centros de datos alimentados con energía renovable, diseñados para alojar decenas de miles de chips de última generación, muchos de ellos fabricados por Nvidia, a pesar de la prohibición estadounidense de venderlos a China. 

Lo cierto es que pese a todas las piedras en el camino que EEUU ha puesto a China en este aspecto, ellos han encontrado formas de seguir adelante. Por un lado, ha desarrollado su propia industria de semiconductores, cada vez más potente y que no tiene ya nada que envidiar al resto del mundo. 

Por otro, ha creado un sistema descentralizado de centros de datos que le permite pasar por alto las limitaciones y democratizar el acceso a la potencia computacional en todo el país.

El desierto de Sinkiang, con su clima bastante frío durante la noche, suelo barato y abundancia de energías renovables, ha sido elegido como el lugar perfecto para mantener operativos miles de servidores

Empresas estatales como Nyocor están al frente de la construcción de estos centros, y, por ejemplo, uno de estos centros contará con más de 2.000 chips H100 de Nvidia, uno de los más potentes para inteligencia artificial.

Pero cuidado porque la escala de este proyecto es enorme. Algunos centros tendrán más de 100.000 chips, cantidad suficiente para entrenar modelos de IA de última generación. Lo curioso es que, mientras Washington intenta bloquear la llegada de estos chips a China, el mercado global y las redes de distribución permiten que las empresas chinas los consigan por otras vías.

Mientras Nvidia niega dar soporte para productos restringidos, las inversiones en estos centros de datos siguen adelante sin parar ni un solo segundo.

Según informes como el de Morgan Stanley, estos controles solo retrasarán, pero no detendrán, el progreso de China

Como era de esperar, Estados Unidos está preocupada desde hace ya bastantes meses. Si China consigue desarrollar primero la ansiada superinteligencia artificial, consideran que tendrá el poder absoluto en sus manos. Una carrera que, si lo pensamos, podría compararse con la del Proyecto Manhattan, la iniciativa estadounidense para desarrollar la primera arma nuclear.

Marc Andreessen, uno de los inversores más conocidos del mundo tecnológico, lo ha dicho claro y afirma de forma contundente que estamos ante una nueva Guerra Fría. Pero en vez de luchar por armas nucleares, la batalla es por algoritmos, datos y chips. Los líderes de ambos países ya han puesto la IA en el centro de sus estrategias nacionales.

Es por eso que Washington ha impuesto restricciones y vigila de cerca cualquier avance chino en este campo. Pero según informes como el de Morgan Stanley, estos controles solo retrasarán, pero no detendrán, el progreso de China. De hecho, se espera que la IA impulse el crecimiento económico del país y que la industria de inteligencia artificial alcance un valor de 1,4 billones de dólares para 2030.

El CEO de Nvidia, Jensen Huang, considerado uno de los mayores fabricantes de chips del mundo, ya ha dicho que las sanciones no sirven de nada. Según él, solo han conseguido que China se ponga las pilas y desarrolle su propia tecnología a toda velocidad.

Esto no es solo una cuestión de orgullo nacional; se trata de poder económico, militar y geopolítico. El problema es que todo esto tiene sus peligros. Expertos en IA han advertido que se podría perder el control sobre estas tecnologías si no se es cuidadoso. Un mal uso de la IA podría tener consecuencias graves para la salud humana y la sociedad en general. 

El gran problema de base es que cada uno teme que si uno de ellos frena su progreso por motivos de seguridad, el otro podría aprovechar esa oportunidad para adelantarse. Es una especie de juego de 'quién se atreve a frenar primero', y hasta ahora, nadie quiere ser el que dé el paso atrás.

Sin embargo, en esta guerra de chips, todos perdemos: menos colaboración significa menos innovación, precios más altos y un futuro donde la tecnología ahora es la gran arma para crear divisiones políticas en lugar de unir a la humanidad.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.