Arqueólogos descubren que la Pirámide de Keops podría esconder un secreto que desvelaría cómo se construyó

El científico Rosell Roig ha desarrollado un algoritmo que propone una solución al misterio de construcción de las pirámides de Egipto; se trata de la rampa espiral interna.
Durante décadas, los arqueólogos se han preguntado cómo levantaron los antiguos egipcios una estructura de 146 metros con 2,3 millones de bloques de hasta 80 toneladas sin dejar rastro alguno de rampas o maquinaria.
La Pirámide de Keops resistió cada intento de explicación, hasta que escaneos con radares y robots detectaron un pasillo oculto de 30 metros con puerta sellada en su interior que podría cambiar todo lo que se creía saber sobre su construcción.
Investigadores han identificado una cavidad desconocida en la Gran Pirámide, un hallazgo que aporta información relevante sobre su estructura interna, aunque todavía no permite explicar de forma definitiva cómo fue levantada.
Un hallazgo que cambia el mapa interno de la pirámide
El descubrimiento forma parte de un proyecto científico impulsado por iniciativas como ScanPyramids, que reúne a especialistas en física, ingeniería y arqueología para estudiar el interior de la pirámide.
En este contexto se ha detectado un pasillo hasta ahora desconocido, situado en una zona cercana a la entrada principal.
Es importante señalar que no se trata de un espacio monumental, pero su existencia obliga a revisar lo que se daba por entendido sobre la organización interna de la pirámide de Egipto.
El equipo ha utilizado técnicas avanzadas de escaneo con muones, una tecnología que permite identificar vacíos dentro de estructuras masivas analizando el paso de partículas a través de la piedra.
Una vez localizado el espacio, se ha confirmado mediante herramientas visuales introducidas de forma mínima. Esto permite avanzar en el conocimiento del monumento sin alterar su integridad, algo fundamental en este tipo de investigaciones.
Cabe mencionar que el hallazgo se enmarca en estudios recientes sobre la pirámide que buscan entender no solo su forma, sino también su lógica constructiva.
De acuerdo con el trabajo publicado en NPJ Heritage Science, en el que participa el investigador Rosell Roig, estos espacios podrían tener una función estructural más que ceremonial.
La hipótesis apunta a que el corredor podría estar relacionado con la distribución de cargas o con soluciones técnicas utilizadas durante la construcción, lo que desplaza el análisis desde el misterio hacia la ingeniería.
La hipótesis de las rampas en espiral
El investigador Rosell Roig desarrolló un algoritmo que simula el proceso de construcción y concluye que las rampas no estaban fuera de la estructura, sino integradas en espiral dentro de ella y recubiertas de arena húmeda para reducir la fricción al desplazar los bloques.
De hecho, el modelo calcula que con ese sistema se podía colocar un bloque cada tres minutos, coordinando canteros, transportistas y colocadores en paralelo, sin necesidad de soluciones improbables.
La hipótesis resuelve algo que siempre desconcertó a los arqueólogos, la ausencia total de huellas de rampas externas en el entorno de Guiza, y si el corredor descubierto confirma esa geometría interior, la simulación pasará de ser una teoría.
Para entender cómo funcionó la obra, hay que mirar más allá de la pirámide. Los papiros de Merer, los únicos documentos de primera mano del periodo, describen convoyes fluviales que transportaban bloques desde canteras lejanas durante los 20 a 27 años que duró el reinado de Keops.
El Nilo era la arteria logística que alimentaba un sistema de almacenes, puntos de descarga y equipos en rotación constante, y sin esa infraestructura la precisión milimétrica de las juntas, superior a la de muchos edificios modernos, habría sido inviable.
Aunque el pasillo no explica por sí solo cómo se construyó la pirámide, sí añade una pieza relevante. Permite plantear nuevas hipótesis sobre cómo se organizaban los trabajos y qué recursos se empleaban para levantar una estructura de esa escala.
A pesar del hallazgo, siguen existiendo incógnitas importantes. Por ejemplo, no se conoce con exactitud la función del corredor ni su relación con otras partes de la pirámide.
Tampoco se puede descartar la existencia de más espacios ocultos; por ello, es un proceso acumulativo en el que cada descubrimiento abre nuevas preguntas.

