Científicos estimulan una parte del cerebro y logran "activar" la generosidad de la gente: "Incluso cuando les costaba dinero…"

Recreación de un doctor y su paciente.
Recreación de un científico y su paciente.Imagen generada con IA.

Los especialistas han demostrado cómo una suave estimulación puede ayudar a cambiar conductas como la generosidad. No todo es cuestión de educación y cómo te han enseñado.

¿Qué hace que una persona sea generosa? Tradicionalmente se ha podido pensar que se trata de una cuestión de personalidad, de cultura o, en muchos casos, de la educación que se ha recibido. 

Hijos de padre avaros suelen seguir sus mismos pasos. Ahora, no obstante, un grupo de científicos ha demostrado algo sorprendente: la generosidad puede "activarse" estimulando el cerebro. 

Se trata de un estudio publicado en la revista PLOS Biology y que no ha tardado en generar un considerable impacto entre la comunidad científica. Siempre, claro, entendiendo bien lo que se quiere decir. No se trata de un "botón mágico" en el que hacer clic. Más bien tiene que ver una evidencia sólida de que la cooperación y la generosidad tienen una base neuronal medible.

Los científicos llevan a cabo un experimento muy real

Tal y como difunde ScienceDaily, la investigación no solo demostró cómo la estimulación de los científicos en el cerebro puede orientar las conductas de la gente en una dirección o en otra, sino que incluso se percibió a la hora de interactuar con algo muy concreto: el dinero. ¿Cómo lo hicieron los expertos y qué conclusiones han terminado por sacar?

Básicamente los investigadores trabajaron con 44 adultos que participaron en un experimento más bien clásico conocido como el "Juego del Dictador". En este tipo de prueba, una persona recibe una suma de dinero y debe decidir cuánto se queda y cuánto entrega a otro participante anónimo. No hay castigos ni recompensas adicionales: la decisión es completamente libre, sin más.

Mientras los voluntarios tomaban estas decisiones, los científicos aplicaron una técnica llamada estimulación transcraneal de corriente alterna. Se trata de un método no invasivo (conviene dejarlo claro, es importante) que utiliza corrientes eléctricas muy débiles a través del cuero cabelludo para influir en la actividad cerebral.

En concreto, estimularon de forma sincronizada dos regiones clave: la corteza frontal -relacionada con la toma de decisiones, el control de impulsos y la empatía- y la corteza parietal, implicada en la integración de información y la evaluación social. El objetivo era aumentar la sincronía entre ambas áreas en un rango específico de frecuencia conocido como ondas gamma.

Un aumento claro en la generosidad y el altruismo

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Los resultados no se hicieron esperar. Cuando la estimulación conseguía aumentar la coordinación entre estas dos zonas del cerebro ya comentadas, los participantes mostraban una mayor disposición a compartir dinero. Incluso en aquellos casos en los que tomar esta decisión era claramente perjudicial para uno mismo. Vamos, que la gente se volvió más generosa y altruista, podría decirse.

Los propios científicos han explicado lo sucedido. La generosidad implica múltiples procesos: comprender la situación del otro, regular el egoísmo propio, anticipar consecuencias sociales y tomar una decisión final. Funciones que requieren coordinación entre distintas áreas cerebrales. Al mejorar temporalmente esa coordinación, el comportamiento cambia. Según parece, para mejor.

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