Un descubrimiento arqueológico en Marruecos cambia lo que sabíamos sobre los primeros humanos

Un yacimiento en Marruecos ha revelado detalles sorprendentes sobre la vida de los primeros homínidos en África, transformando nuestra comprensión de la evolución humana.
Un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto en Marruecos indicios clave sobre los primeros humanos en el norte de África.
El estudio, publicado en Nature Communications, revela cómo los homínidos llegaron a esta región hace 2,5 millones de años, durante el límite Plio-Pleistoceno, un período marcado por la transición hacia un clima más árido pero aún diverso.
Estos primeros pobladores encontraron un entorno de hábitats variados, que incluía bosques, humedales y zonas más secas, lo que pudo facilitar su adaptación y expansión desde África central hacia el norte.
La importancia del ecosistema

El yacimiento de Guefaït-4, donde se llevó a cabo la investigación, ha revelado la coexistencia de distintos ambientes en una región que combinaba aridez con espacios más húmedos. Gracias al análisis de fósiles de grandes vertebrados, los científicos pudieron reconstruir los ecosistemas antiguos y entender cómo los homínidos se adaptaron a estos entornos.
Se analizaron isótopos estables y el microdesgaste dental para conocer la dieta de los animales que habitaban la zona y las condiciones ambientales en que vivían.
Las condiciones más húmedas de aquella época favorecieron la formación de lagunas al pie de las montañas, lo que permitió la fosilización de restos faunísticos y vegetales. Estos estudios han mostrado que, a pesar del avance de la aridez global, el área presentaba una gran diversidad de paisajes, algo que habría sido crucial para la dispersión de especies, incluidos los homínidos.
Uno de los aspectos más interesantes de este descubrimiento es cómo las condiciones ecológicas del norte de África en esa época pudieron facilitar la expansión de los homínidos desde otras partes de África, particularmente desde el este y el centro.
Según M. Gema Chacón, investigadora del IPHES-CERCA y codirectora del proyecto, “el conocimiento del entorno ecológico de Guefaït nos ofrece nuevas pistas sobre los recursos que pudieron haber aprovechado estos primeros humanos”.
El yacimiento de Ain Boucherit, en Argelia, es otro lugar importante donde se han encontrado evidencias de homínidos del mismo período. El estudio de Guefaït-4 complementa estos hallazgos, mostrando que la región ofrecía recursos similares a los ecosistemas de los que procedían, lo que permitió su adaptación y permanencia en el norte de África.
Una investigación internacional y multidisciplinaria

Este descubrimiento es fruto de una larga investigación que comenzó en 2006 y que ha sido liderada por el equipo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA) junto con la Université Mohammed Premier de Marruecos.
A lo largo de los años, han colaborado con instituciones internacionales como el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y el Max Planck Institut of Geoanthropology. El estudio ha sido liderado por Iván Ramírez-Pedraza, del IPHES-CERCA, y ha contado con el apoyo de numerosos investigadores de diversas universidades y centros de investigación de todo el mundo.
El análisis multidisciplinar, que ha incluido estudios polínicos, análisis de isótopos y el estudio de micromamíferos y microcrustáceos, ha sido clave para reconstruir con precisión los ecosistemas de aquella época.
Este descubrimiento no solo ofrece una ventana única al pasado, sino que también modifica nuestra comprensión de cómo se dispersaron los primeros homínidos en África.
La diversidad de hábitats del norte del continente hace 2,5 millones de años parece haber sido un factor clave para su expansión, lo que sugiere que estos antiguos humanos pudieron adaptarse rápidamente a distintos ecosistemas. Este hallazgo pone de relieve la importancia de estudiar las interacciones entre los primeros humanos y sus entornos para entender mejor nuestra propia evolución.